MURCIA (La Economía).- La cría de pulpo en cautividad es el nuevo objetivo de las empresas de acuicultura de la Región de Murcia. Según Javier Ojeda, gerente de la asociación de productores de pescados marinos de crianza de España, Apromar, “la acuicultura debe aún alcanzar un volumen de producción que asegure la productividad”.

 

Según datos de 2005, Murcia produce el 15 por ciento de toda la acuicultura nacional. El objetivo es conseguir la explotación intensiva de pulpo en las granjas acuícolas ya existentes para que la producción de especies no se rompa en todo el año. Según apunta el jefe de Departamento de Producción del Instituto Murciano y Desarrollo Agrario Alimentario (IMIDA), Benjamín García, en estas granjas se aprovecharían los periodos bajos del ciclo vital de desarrollo de la dorada y la lubina (invierno) para sacar adelante partidas de este cefalópodo.

Con la industrialización de la cría del pulpo se reduciría su precio final en el mercado. Aunque desde el IMIDA no apuntan cifras, sí que se aventuran a señalar que se abaratará el precio de compra de estos ejemplares que hace un mes podían ser adquiridos en la Lonja de Cartagena a 4,15 euros el kilo. Esta cuantía puede llegar a duplicarse en los supermercados. Ya cocinado y habitualmente como tapa o plato entrante en los establecimientos hosteleros supera los 10 euros por ración (algo más de 150 gramos).

El consejero de Agricultura y Agua, Antonio Cerdá, acaba de presentar el Plan Estratégico Regional para la Acuicultura 2007-2013 en el que, según afirma, se estima alcanzar en ese periodo una producción de 100 toneladas anuales de pulpo.


Ocho comunidades lo investigan
Para alcanzar esta cifra industrial el IMIDA lleva desde 1999 trabajando de lleno en un proyecto piloto con otras siete comunidades autónomas (Galicia, Andalucía, Asturias, Baleares, Canarias, Cataluña y Comunidad Valenciana). Esta investigación se lleva a cabo a seis millas de la costa de San Pedro del Pinatar y se focaliza en aspectos de alimentación y nutrición. En este proyecto se llevan a cabo modelos de crecimiento y tasas de alimentación en función del tipo de dieta, el efecto de los parámetros ambientales sobre los rendimientos, el diseño de posibles instalaciones y análisis económicos.

De momento, según García, continúan existiendo obstáculos que ponen freno al desarrollo empresarial. “Hay que pulir algunos detalles importantes del engorde del pulpo antes de pasar a escala industrial”.

La obtención de pulpo en estadio juvenil, destinado al engorde y con un peso aproximado a los 500 gramos, es uno de esos detalles a salvar. Ahí es dónde entran otras Comunidades Autónomas, en este caso Galicia. En Vigo concretamente trabajan para conseguir el desarrollo de larvas reproducidas en cautiverio. El objetivo es que acaben sirviendo para suministrar a las granjas el pulpo en edad juvenil.

El otro de los inconvenientes estriba en la alimentación. Este animal demanda alimento vivo para manipularlo y predigerirlo, algo que genera muchos residuos y que encarece el precio final del pulpo en el mercado. La dirección de los estudios sobre alimentación de este molusco cefalópodo va dirigida a la búsqueda de una dieta seca, un pienso con formato estable que se ajuste a los requerimientos nutricionales de esta especie. Sobre este alimento ya hay importantes avances realizados, explican en el IMIDA. Se habrá tenido éxito si se consigue emplear un pienso de este tipo para que el pulpo alcance rápidamente el peso estimado para su comercialización en la Región, unos 2,5 kilogramos.

Antonio Belmonte, responsable de Taxon Estudios Ambientales y biólogo asesor del IMIDA en Murcia, apunta que esta iniciativa también se está llevando en paralelo con centros de investigación de Canarias. En las islas se intenta salvar la dificultad de la obtención de cría de pulpo en fase juvenil pescándola con la mano en los propios caladeros. Se trata así de hacer sufrir lo menos posible a estos animales en pleno proceso de desarrollo para que no se malogre su cría posterior en cautividad.

Problemas de superviviencia

Asimismo, Japón y Portugal, países con una gran demanda de este producto, son potencias en el estudio de la cría del pulpo en cautividad. Aunque, al igual que España, no han conseguido cerrar el ciclo vital del octópodo.De momento, la supervivencia en cautiverio de las larvas de este animal es muy baja, por lo que se hace complicado el desarrollo de dicha especie hasta la edad adulta en una misma granja o dentro de un mismo proyecto. Por ello se ha optado por dividir el estudio del desarrollo del pulpo por estadios en distintas Comunidades Autónomas.

En cuanto a sabor Bejamín García es explícito a la hora de comentar que el “pulpo que se cría en las jaulas de nuestro proyecto sabe igual o mejor que el salvaje. Lo hemos probado en muchas ocasiones cocinado por nosotros mismos, y es exquisito”. García reconoce que “cuesta trabajo entender que se críe en granjas, pero como ya pasó con otras especies como la lubina, nos acostumbraremos a ello y disfrutaremos comiéndolo”.

Fuente: http://www.laeconomia.com