Por: Marcia Franque
VALPARAÍSO (El Mercurio de Valparaiso).- Locos, langostas, centollas y centellones, son sólo algunas de los mariscos y moluscos que hoy llegan vivas a países del Lejano Oriente, gracias una tecnología que desarrolla el Centro de Investigaciones Marinas de Quintay, perteneciente a la Universidad Andrés Bello.

 

Ya no es necesario viajar hasta Juan Fernández o visitar algún restaurante de la costa chilena para degustar un plato de langosta fresca o congrio. Hoy es posible que una persona sienta su sabor en Tokio, Madrid o París, sin tomar un avión. Todo esto tiene un responsable: la tecnología de hibernación, que desarrolla exitosamente el Centro de Investigaciones Marinas de Quintay de la Universidad Andrés Bello, la cual permite que diversos productos marinos soporten hasta 48 horas de viaje en el proceso de exportación.

La tecnología que actualmente desarrolla este centro incorpora la participación de la empresa Pisciseafood Ltda., exportadora de productos del mar, y cuenta con el apoyo de PROCHILE a través de su programa Pymexporta – BID.

Diego Ramírez, director del Centro de Investigación Marina de Quintay, subraya que la unidad académica y la mencionada empresa trabajan desde hace varios años con el recurso loco (Concholepas concholepas), labor que ahora se está ampliando a la centolla (Lithodes santolla) y el centollón (Paralomis granulosa).

“No obstante, el trabajo de innovación que realiza nuestro centro de investigación en esta materia involucra a varios actores de la cadena de exportación de transporte vivo. Empresas como Southide Ltda., planta de procesos líder en innovación y desarrollo de nuevos productos y Andes Natural Ltda., exportadora gourmet orientada a la Unión Europea. Estos son algunos ejemplos de nuestros socios”, precisa Ramírez.

Pero eso no es todo. El profesional recalca además el trabajo con los proveedores de la materia prima como sindicatos de Pescadores Artesanales y Cooperativas de la V Región. Ello, pues la clave es contar con un abastecimiento semanal de recursos de alta calidad. Para ello la aplicación de buenas prácticas y técnicas de extracción o pesca, de bajo impacto en el metabolismo de los productos, es gravitante al momento evaluar el resultado de la exportación.
 
LARGAS DISTANCIAS
 
La autoridad académica precisa que existe un sinnúmero de tecnologías y procedimientos para el transporte y comercialización de especies marinas, situación que ha solucionado el abastecimiento de mercados relativamente cercanos, utilizando para ello contenedores con varias toneladas de agua en su interior. Sin embargo, el transporte de crustáceos, peces y moluscos a largas distancias (sobre diez mil kilómetros) debe hacerse en seco; se podría realizar en contenedores con agua, pero sería mucho más caro por efecto del mayor peso.

“La realidad chilena dista de los países de hemisferio norte y Asia, pues nuestras empresas que comercializan productos pesqueros se han concentrado mayormente en la exportación de congelados o frescos. En este sentido, no existe suficiente experiencia en la exportación de recursos vivos, los cuales tienen alto valor comercial en países lejanos”, advierte Diego Ramírez.
 
ETAPAS DEL PROCESO
 
Esta tecnología involucra varias fases. La primera es de acopio o preacondicionamiento, referida a la recepción y estada del producto bajo condiciones predefinidas en términos de caudales de agua y aire, tasas de renovación, densidades, temperatura, concentración de oxígeno, desechos nitrogenados y luminosidad. Esta etapa normalmente comprende de dos a 14 días como máximo, dependiendo de factores como el estado de los ejemplares, la coordinación de los envíos, las autorizaciones de exportación y el resultado de los análisis de laboratorio, entre otros.

La segunda es el acondicionamiento, correspondiente al proceso de disminución del metabolismo de los animales a un nivel mínimo, permitiendo su posterior transporte fuera del agua por mayores períodos. Esto se logra con el descenso gradual y progresivo de la temperatura del agua, hasta alcanzar un valor cercano a los dos y cuatro grados Celsius. Esta etapa normalmente se extiende entre 20 y 24 horas, dependiendo de factores fisiológicos asociados a los ejemplares de exportación.


La tercera es el embalaje y empaque, en la cual los ejemplares de exportación, previamente acondicionados, son dispuestos en el interior de cajas de cartón, provistos de gel packs (viruta de origen vegetal y otros elementos de embalaje), todo con el propósito de conservar elevados niveles de humedad relativa en el interior de la caja y mantener la temperatura basal de los ejemplares en los limites permisibles.

Cuando el producto llega a su destino, se debe elevar la temperatura gradualmente, no puede dejarse directamente en la piscina o en el acuario en el que permanecerán porque morirían de estrés. Por eso es necesario transferir tecnología también al cliente, para que lo incorpore al medio de manera natural.

“Estamos aplicando esta tecnología desde comienzos del 1999. Lo hicimos primero a escala experimental. Con ensayos en laboratorio a niveles exploratorios con otras finalidades. Específicamente, nos interesaba conocer el efecto de bajas temperaturas en el metabolismo de los peces, por cuanto su velocidad de crecimiento depende de varios factores, siendo la temperatura uno de los más importantes”, detalla el director del centro.

Con la misma claridad precisa que con el lenguado fino (Paralichthys adspersus) las pruebas fueron realizadas a escala piloto para determinar el efecto de distintas temperaturas en su expresión de crecimiento. El erizo rojo (Loxechinus albus) pasó por el mismo ciclo, siempre buscando en ambas especies optimizar las tecnologías de cultivo intensivo.
 
Nuevos protocolos
 
Hasta 2002, los protocolos que se aplicados eran orientados principalmente a temas relacionados con acuicultura. De hecho, el primer contacto de este centro con empresas exportadoras de langostas fue a raíz de las tecnologías para mantener ejemplares en el continente. Al poco tiempo, el foco de los ensayos con el crustáceo estaba orientado a incrementar su capacidad para permanecer fuera del agua. De este modo, la aplicación de las técnicas y protocolos de lo que denominaron seudohibernación se fue extendiendo a otras especies, motivada por el interés creciente de empresarios nacionales ligados al rubro de la exportación y de delegaciones de países asiáticos.

“Esta modalidad de exportación puede beneficiar a los pescadores artesanales y al sistema de administración vinculada al área de manejo”, sostiene Diego Ramírez, quien agrega que si bien se trata de pequeños volúmenes de exportación, el sistema potencia alianzas entre exportadores y sindicatos con la cadena de comercialización para llegar al cliente final en ciudades como Paris, Roma, Hong Kong, Pusan y Shangai entre otras.

Pero eso no es todo, pues en asociación con la Universidad de Magallanes en Punta Arenas y la Universidad Arturo Prat en Iquique, el centro de Quintay espera perfeccionar y adaptar la tecnología con el propósito de ampliar la cartera de especies exportables bajo la modalidad de transporte vivo. Caracoles como el trofón (Trophon gervesianus), el locate (Thais chocolate), el trumulco (Chorus giganteus) y crustáceos como la jaiba mora y el cangrejo dorado, son sólo algunas de las especies en proceso de evaluación.
 
Los inicios
 
El centro de Quintay incursionó en 2003 en esta tecnología, específicamente con la langosta de Juan Fernández, con lo cual se apoyó al vivero que posee la Sociedad de Productores de langostas del lugar. Posteriormente, desarrolló varias innovaciones con la empresa Naviera del Sur. Actualmente, a través de Raúl Lira, el principal exportador de langosta en nuestro país, se ha avanzado en el perfeccionamiento de varias herramientas de diagnóstico de condición y calidad del producto previo al transporte, además de interiorizarse de las distintas cadenas de exportación y sus puntos críticos. Ello, porque cada empresa está interesada en distintos mercados y especies. Esta condición los obliga a privilegiar los recursos con mayor proyección comercial y mejor respuesta a los procesos de acopio, acondicionamiento y embalaje.

Fuente: http://www.mercuriovalpo.cl