(El Nuevo Herald).- En muchos restaurantes de la Florida, la especialidad de la casa es una rueda de cherna, frita, asada, rellena o incrustada de nueces, algunas veces sobre un pan y, quizás, con una rebanada de cebolla. Pero no en el de Richard Gonzmart.

 

Gonzmart, cuya familia ha sido propietaria de un restaurante colombiano en Ybor City, Tampa, desde hace cuatro generaciones, no está sirviendo cherna porque no está seguro de que sus abastecedores la puedan conseguir.

Se ha detectado que muchos restaurantes de la Florida han estado pasando bagre, tilapia y otras especies más baratas como cherna. La falsa cherna es, con mucho, el principal problema de falsificación de alimentos para los inspectores de alimentos y ha hecho aparición en todas partes del estado, inclusive en la cafetería de la legislatura.

''No voy a correr ese riesgo porque mi reputación es más importante que mantener la cherna en el menú'', dijo Gonzmart. ``No merece la pena hacer trampas. Si la cherna vale $20 la libra, que así sea, pero el problema es pagar los $20 la libra y que no sea cherna''.

El Departamento de Regulación Profesional y de Negocios de la Florida, que regula los restaurantes, ha encontrado que entre enero del 2006 y fines del pasado octubre, se registraron 139 casos en que se estuvieron vendiendo como cherna pescados que no lo eran. Esto representó más de la mitad de todos los casos de alimentos que no eran lo que decían ser en todo el estado. Detrás estuvieron 75 casos de falsos cangrejos y 75 casos de falso atún.

''No tenía la menor idea. Es una cantidad enorme'', dijo Holly Benson, secretaria del departamento.

El problema existe desde hace años pero está recibiendo más atención en los últimos tiempos.

Hace alrededor de un año, el dueño de dos compañías de peces y mariscos del norte de la Florida fue condenado a la cárcel cuando autoridades federales lo encontraron vendiendo más de un millón de libras de bagre (catfish) asiático como si fuera cherna.

En el área de Miami, los inspectores entraron en una planta de procesamiento de alimentos y encontraron que los trabajadores estaban tomando 6,000 libras de bagre vietnamita que se vende al por mayor por $2.50 la libra y reempaquetándolo como cherna, que se vende al por mayor a $6 la libra.

Y eso perjudica a pescadores como Michael Athorn. El y los tres hombres de su tripulación pasan hasta 12 días a 60 o 70 millas de la costa en el Golfo de México tratando de alcanzar el límite de 6,000 libras de cherna, que hay que pescar con anzuelos individuales. Sin embargo, de regreso en la costa frecuentemente ha encontrado restaurantes anunciando cherna y sirviendo otra cosa.

''Es algo que nos ha estado molestando desde hace mucho tiempo'', dijo. ``Yo he disgustado a las esposas de mis compañeros y a otras amigas discutiendo acaloradamente en un supermercado y diciéndoles a los empleados que eso no era cherna. Y me ha pasado lo mismo en los restaurantes, donde he rehusado comer algo que no fuera realmente cherna''.

Funcionarios estatales están tomando mayor consciencia del problema. La agencia de Benson ha duplicado las multas a los restaurantes de $250 a $500 por la primera infracción. El Comisionado de Agricultura Charles Bronson ha puesto un sitio web con fotos de alta resolución, a colores, para enseñarle a la gente a distinguir entre la verdadera cherna --de carne gruesa y firme-- de los filetes más delgados y oscuros del bagre asiático.

El Procurador General de la Florida Bill McCollum contrató un laboratorio para hacer pruebas de ADN en las chernas --o lo que se anunciaba como cherna-- que los investigadores compraron en 24 restaurantes del área de Tampa. Más de 17 de ellos estaban vendiendo otros tipos de pescados y McCollum llegó a acuerdos con todos menos uno de ellos.

Ahora la Florida está emplazando a los distribuidores. El procurador ha requerido judicialmente los expedientes de varios de ellos, incluyendo al mayor distribuidor: Sysco Food Services de West Coast Florida Inc.

''Se nos ha pedido participar en la limpieza de la industria y lo estamos haciendo'', dijo el presidente de Sysco, Carl Cannova. ``Francamente, estamos de acuerdo con el procurador''.

Sysco empezó su programa de pruebas aleatorias hace alrededor de año y medio. Cannova dijo que algunos embarques que se recibieron poco después del inicio de las pruebas resultaron ser otros tipos de pescado, y que inmediatamente fueron devueltos.

Fuente: http://www.elnuevoherald.com