Los bichos son considerados como una peste por muchas personas, pero un grupo de científicos de la Mississippi State University (MSU) están trabajando para hacer de los insectos un importante insumo.

 

Frank Davis, profesor emérito de entomología, recibió una llamada telefónica del presidente de una empresa ubicada en Florida a inicios del 2007 con un interés en la producción en masa de insectos. “Su interés fue en la producción en masa de insectos como una fuente sostenible de proteínas para reemplazar la harina de pescado en los alimentos del peces y del ganado” dijo Davis.

La llamada los llevo a unirse a una empresa con un interés diversificado en las tecnologías de alimentos de origen acuático y acuicultura, tal vez porque era la única universidad en el mundo con la capacidad de investigar todos los aspectos de la crianza de insectos, como fuente de alimento para peces y el ganado.

El Department of Entomology de la MSU estableció instalaciones llamada “The Worm Shed”; el entomólogo R. T. Gast del U.S. Department of Agriculture y Davis empezaron con la crianza de varias especies de insectos para ser usados en dietas artificiales en los años 60 en el Boll Weevil Research Laboratory.

Debido a su experiencia, Davis guio a un equipo para desarrollar instalaciones de crianza de insectos más grandes en un laboratorio federal para producir especies consideradas como peste para el maíz y el algodón. Después de retirarse Davis se unió a la facultad de MSU y organizó el primer taller de crianza de insectos en el año 2000.

En el taller participaron cientos de científicos de USA y del extranjero, con la finalidad de aprender la crianza de insectos para ser usados en investigación, para la educación y para uso comercial, incluido el control natural de pestes de insectos.


El éxito del taller codujo a la construcción del Insect Rearing Center en el campus de la MSU.

La reputación de este taller como único en el mundo, para aprender sobre la crianza de insectos, capturo la atención de Neptune Industries of Boca Raton, Florida.

Ernest Papadoyianis, president de Neptune Industries, dijo que su empresa estuvo buscando la forma de eliminar uno de los principales cuellos de botella en la industria de la acuicultura, el reemplazo de la harina de pescado en la dietas de los peces, cuando alguien mencionó “insectos”.

“Conocemos que muchas especies de agua dulce se alimentan de varios estadios de insectos pequeños, algunos solo del tamaño de la cabeza de un alfiler” expresó Papadoyianis.

La acuicultura actualmente abastece con el 46% de todos los alimentos de origen acuático consumidos en el mundo. FAO predice que el crecimiento del abastecimiento comercial crecerá hasta el 75% en los próximos 20 años.

Más del 25% de todos los peces capturados en la actualidad son usados para convertirlos en harina de pescado, y la mayor parte de esta harina es usada para producir otros peces, destacó Papadoyianis. Estas especies, como la anchoveta, están sobreexplotadas y existe escasez. El resultado es una situación de desabastecimiento, que causo el agudo incremento de los precios durante el año pasado. Se espera que esta tendencia se mantenga.

“Para que nuestra industria crezca y se independice de la proteína de los peces silvestres, debemos encontrar otras fuentes que sean sustentables” dijo Papadoyianis. “Teniendo una fuente de proteína de alta calidad que pueda ser producida en masa, esencialmente del procesamiento de productos como frutas, granos, vegetales, y aun desechos de pescado y animales, podría ser una situación ideal para la industria de la acuicultura”.

Solo días después de la primera llamada telefónica, Papadoyianis y Sal Cherch, gerente de operaciones de Neptune, visitaron el campus de MSU.

El resultado de la visita fue un acuerdo para que la universidad investigue el uso de alimentos, elaborados de insectos, para la producción de peces.

“La primera fase de la investigación fue seleccionar las especies de insectos con altas cantidades de proteínas que puedan ser producidas económicamente por millones” informó Davis. A inicios de otoño, las especies fueron seleccionadas y las pruebas de alimentación se iniciaron con un hibrido de perca rayada proveído por Neptune.

Las pruebas de alimentación fuero realizadas por el profesor Lou D’Abramo, Forest and Wildlife Research Center, quien comparo las alimentación con pellets hechos con harina de pescado y los pellets elaborados de insectos. Ambos fueron producidos comercialmente y lucían idénticos.

“Los resultados de las pruebas iníciales indican que los peces no tiene real preferencia por uno u otro” dijo D’Abramo. “En la naturaleza, los peces suben a la superficie a alimentarse de libélulas y otros insectos, esto nos permite suponer que ellos consumirán pellets hechos de insectos”.

D’Abramo también viene estudiando el peso ganado y otros factores que determinaran si la dieta basada en insectos es aceptable para la producción comercial de peces.

La siguiente fase de la investigación fue realizada por el Garrison Sensory Evaluation Laboratory de MSU para determinar si la dieta de insectos afecta el sabor, la textura u otras cualidades del pescado.

“Nuestra evaluación de las muestras de perca rayada hibrida de la prueba de alimentación indican que no hay diferencias en la apariencia, sabor o textura de los peces alimentados con una dieta basado en insectos, de aquellos que crecieron con una dieta de harina” informó Patti Coggins, director del laboratorio de evaluación sensorial. “La única diferencia que encontramos es que los filetes de los peces criados con dietas de insectos no tienen el suficiente olor a pescado”.

Con las investigaciones puntualizando el potencial éxito de las dietas basados en insectos en la producción de peces, Papadoyianis esta evaluando dar el siguiente paso en el proceso a través de la construcción de un laboratorio piloto de crianza de insectos, para evaluar el crecimiento, los métodos de cosecha y procesamiento.

Fuente: MSU Ag Communications