(El Diario de Parana). Dos parejas de delfines se encuentran en pleno proceso de reproducción en cautiverio, en una experiencia inédita en la Argentina, en el Aquarium de Mar del Plata, donde otros cuatro cetáceos entrenados realizan un espectáculo para el público.

 

 

Al reabrir, la Fundación Aquarium compró ocho delfines, dos hembras y seis machos, de los cuales cuatro ya estaban entrenados en acuarios de Miami para realizar todo tipo de piruetas en las exhibiciones.


La gestación en los delfines dura 11 meses y nace una sola cría, cuyo período de lactancia es de 15 meses, durante los cuales el pequeño delfín se amamanta debajo del agua.


La cría comenzará a comer sus presas —peces, calamares y mariscos— a los ocho meses de vida, explicaron los biólogos marinos del Aquarium, y alcanzará la madurez para poder reproducirse a los diez años en el caso de los machos y en ocho las hembras.


Los delfines entran en celo unas seis veces por año, con períodos que duran alrededor de diez días, en los que su espíritu curioso y juguetón se incrementa.


Luis, entrenador de delfines desde hace 25 años, explicó que “el delfín suele ser monógamo, pero si hay un grupo, hay un macho que domina la situación y que sirve a todas las hembras”.


Estos ocho delfines tienen unos ocho meses de entrenamiento, aunque cuatro machos —Príamo, Paris, Saiko y Owatala— ya participan de los shows y atraen la atención del público, en especial de los más chicos.


“El delfín es curioso y juguetón por naturaleza, por eso todo el tiempo le estamos enseñando juegos y piruetas nuevas, porque es lo que los mantiene concentrados”, detalló el experto.


Los mamíferos marinos muestran una excelente predisposición para todo lo que constituye una novedad en materia de juegos y, mientras Luis dialogaba con Télam, miraban desde las paredes vidriadas del estanque, esperando una nueva consigna o retomar el juego suspendido.


Esa curiosidad los lleva a pegar su nariz al vidrio y ofrecer su mejor perfil al fotógrafo, aunque éste prefiere tomas de ellos en el momento en que saltan o hacen piruetas durante el espectáculo.


Las dos parejas en plena etapa de reproducción no participan del show y están ubicadas en otro estanque, ya que fueron traídas directamente del mar, para evitar las experiencias traumáticas de la permanencia en cautiverio.


“Traerlos del mar sirvió para ganar tiempo, no sufren los problemas del cautiverio, lo único que tenemos que hacer es dejarlos tranquilos mientras procrean y comenzar a entrenarlos”, precisó Luis.


Cuando los entrenadores trabajaban la identificación de los delfines, dos de ellos se juntaron frente a un profesional mientras otro esperaba solo, y para que reconozcan a cada entrenador recibieron una pequeña palometa y luego jugaron con pelotas y con aros.


Cada pirueta fue festejada por un grupo de chicos que miraba el estanque y, ante cada aplauso o exclamación, los delfines asoman su cuerpo del agua y realizan el tradicional bailoteo que inmortalizara Flipper hace varias décadas.


La idea de la Fundación Aquarium es que estos cuatro delfines se reproduzcan y, en forma paralela, se los entrene para sumarlos a los cuatro cetáceos que ya realizan espectáculos para los visitantes.

Fuente: http://www.eldiariodeparana.com.ar