(La Nación).- Pobres salmones. Un virus les está causando fuertes hemorragias y llevándolos a la muerte. Pero los salmoneros también sufren: la enfermedad les ha obligado a sacrificar miles de toneladas de peces y les provocó pérdidas millonarias. Y también ha generado fuertes diferencias en la industria de este sector.

 

Un mail que se filtró desde las oficinas de Marine Harvest, en Puerto Montt, dio la primera de las alarmas públicas. Al interior de una de las balsas-jaula de la salmonera controlada por capitales noruegos, los trabajadores observaron que los peces tenían las branquias pálidas y su piel estaba llena de hemorragias. Apenas se dieron cuenta avisaron a sus jefes.

Cuando los ejecutivos de la compañía recibieron esa información recordaron de inmediato lo que había sucedido hace casi una década en las Islas Feroe, ubicadas en el mar del Norte, entre Noruega e Islandia. Aquella vez, un mortal virus atacó a la industria salmonera causando estragos hasta entonces desconocidos. De un año a otro, la producción disminuyó hasta un 80% y las compañías se vieron obligadas a incinerar y a destruir los centros afectados.

La culpable de aquel trastorno fue una enfermedad conocida como anemia infecciosa del salmón, más conocida como ISA, por sus siglas en inglés. Por esta razón, cuando los ejecutivos de Marine Harvest confirmaron que la epidemia detectada en uno de sus
centros de cultivo en la isla Lemuy, en Chiloé, era una de las variantes del ISA, el temor se hizo evidente.

Días después, los ejecutivos de la empresa enviaron un mail al directorio de SalmonChile, el gremio que agrupa a las salmoneras. Pero éste se filtró a la prensa y la alarma se extendió de inmediato por las costas de la Región de los Lagos hasta Magallanes. Sin embargo, la preocupación fue más fuerte en Chiloé, donde se concentra la mayor cantidad de centros de cultivo de salmones y donde se descubrió el primero de los brotes.

A los salmoneros la noticia les dolió bastante, sobre todo porque la industria chilena del salmón siempre se jactó de estar libre de la plaga que años atrás habían sufrido sus competidores más fieros, noruegos, canadienses y escoceses.

El dolor de los salmones

Las certidumbres acerca de la aparición del virus en las aguas del sur de Chile son nulas. Y los rumores son varios. Uno de ellos sostiene que en realidad la ISA estaba presente en el país desde hace una década, pero que recién ahora está provocando mortandad. Otra teoría afirma que la enfermedad habría llegado a los peces locales a través de ovas exportadas desde Noruega.
Lo cierto es que, pese a las investigaciones que se vienen realizando desde julio del año pasado, cuando se detectó el primero de los brotes, aún no están claras las causas que expliquen la presencia del virus de la ISA en el país. De ello se está encargando el Servicio Nacional de Pesca (Sernapesca), que además tiene la función de evaluar y mejorar las estrategias para evitar la propagación del brote.

El salmón del Atlántico la principal especie del país y a la que ataca fundamentalmente el virus sufre harto con el ISA. Se palidecen sus branquias, se distiende su abdomen y las hemorragias se apoderan de su piel. Para mala suerte de los pobres peces, el virus no tiene remedio conocido. Como explica la jefa de la Unidad de Acuicultura de Sernapesca, Alicia Gallardo, la ISA no puede ser atacada con antibióticos, como sí ocurre con las bacterias. "Lo único que podemos hacer es aplicar medidas estrictas de prevención para evitar que se siga propagando", señala.

Entre estas providencias están el monitoreo constante de los centros de cultivo sospechosos y el sacrificio de peces, la más drástica de las medidas. Así se hizo en las balsas-jaula afectadas: a la fecha, tanto por eliminación como por mortandad de peces, ha habido pérdidas por más de 3.400 toneladas brutas. Además, en los centros sospechosos las compañías tomaron la decisión de cosechar los peces cuando apenas alcanzan los dos kilos y medio, mucho antes de lo habitual, que es cuando pesan cuatro kilos.

De los diez centros afectados, uno pertenece a la noruega Mainstream, otro a Aguas Claras y los ocho restantes a Marine Harvest, la compañía más perjudicada. La empresa reportó al cuarto trimestre de 2007 pérdidas por 15,2 millones de dólares, que se explican principalmente por la menor producción causada por el virus.
Un problema, dos posturas

Según confiesa un ejecutivo del sector, a los salmoneros chilenos les ha sorprendido la transparencia con que la compañía noruega está enfrentando el problema. Apenas detectaron el virus, sus ejecutivos en la casa matriz hicieron pública la situación, y lo mismo han hecho respecto de la evolución del problema y sus consecuencias, sobre todo sus pérdidas. "Eso nos llama poderosamente la atención. En cualquier otro caso se habría intentado esconder esto y evitar que saliera a la luz pública. Pero como en la industria hay invertidos capitales extranjeros, era imposible que esto quedara escondido", sostiene la misma fuente.

A los salmoneros les preocupa que la alarma que se generó al transparentar las cifras afecte la rentabilidad de la industria, la segunda a nivel mundial, detrás de Noruega, y una de las más exitosas a nivel nacional.

Un analista de una corredora bursátil explica que el virus ISA se dejó sentir fuerte el año pasado sobre las acciones de las dos salmoneras que están en la Bolsa de Valores, Invermar y Multifoods. "Junto con el problema del piojo de los salmones y la baja del dólar, estos brotes han afectado fuertemente el valor de estas acciones. El golpe se sintió bastante", sostiene.

El mismo experto sostiene que, además de las negativas condiciones de mercado, esta enfermedad fue una de las razones para suspender la tan anunciada apertura en bolsa de AcquaChile, la salmonera de Víctor Hugo Puchi. "No fue un buen año para las salmoneras. Aunque el impacto de los brotes en la producción no es un fuerte, sí causó mucho temor al principio, porque había afectado a la industria noruega y allá atacó con mucha fuerza y causó grandes pérdidas al sector. Pero les conviene ser transparentes y sincerar el tema, para controlar la incertidumbre de los inversionistas", explica el analista.

Fuentes cercanas a SalmonChile afirman que esta transparencia de las salmoneras noruegas Marine Harvest y Mainstream el presidente de esta última, Francisco Ariztía, ha dicho que la industria es la responsable del problema ha producido una división en el directorio de la entidad gremial. De hecho, mientras su presidente, César Barros, ha intentado bajarle el perfil a la situación, el representante de Marine Harvest en la mesa directiva, Torben Petersen, ha sido más realista y explicitó los detalles y las cifras de sus centros afectados.

"Hay dos visiones sobre el tema y los salmoneros chilenos le achacan a Petersen la alarma que generó la enfermedad", señalan las fuentes. LND solicitó a SalmonChile su visión sobre el asunto, pero la entidad gremial declinó pronunciarse. "Ya hemos dicho todo lo que teníamos que decir", señalaron.

Giuliana Furci, encargada del Programa de Acuicultura de la Fundación Terram, sostiene que estas diferencias también se manifiestan en la forma en como están combatiendo a la ISA. "En Marine Harvest anunciaron que van a mejorar el manejo de sus cultivos. Las salmoneras en general debieran aprovechar el momento para mejorar sus cultivos y nivelar hacia arriba y terminar con las prácticas que son cuestionadas", concluye la profesional.

Fuente: http://www.lanacion.cl