LIMA (El Comercio).- El grupo Hochschild pudo, finalmente, concretar su viejo anhelo de incursionar en el negocio pesquero. Desde hace algunos meses viene desarrollando un proyecto acuícola en San Martín, con miras a exportar paiche a Europa.

 

Pero de hecho este no es el único grupo empresarial interesado a entrar de lleno a este negocio que, por los altos precios en el mercado internacional, ofrece atractivos márgenes de ganancia.

La familia Martínez Baraka, por ejemplo, creó Hayduk Acuícola SAC y actualmente estaría tramitando ante el Ministerio de la Producción la concesión de dos áreas en Sechura para el cultivo de langostinos.

Otro grupo que aceleró su incursión en este rubro fue Copeínca, que al momento de adquirir Camposol también se hizo propietario de Marinasol, subsidiaria con la que los Gonzales tenían previsto exportar langostinos. Otro grande que mira el negocio de cerca es el grupo Brescia que, pese a sus intentos, aún no logra cerrar ningún proyecto.

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