(EFE).- Las leguminosas son uno de los cultivos menos utilizados pese a sus muchas posibilidades, desde su uso en piscifactorías hasta su empleo en medicina, según los responsables de un proyecto europeo de investigación genética.


 

Este proyecto, denominado GLIP, ha centrado hoy una jornada celebrada en Valladolid para difundir el trabajo desarrollado en los últimos cuatro años.

 

El responsable del proyecto, el británico Noel Ellis, ha destacado, en rueda de prensa, que este trabajo servirá para 'acelerar la aparición de nuevas variedades' de legumbres en un futuro.

De momento, se han estudiado cerca de 6.000 variantes de legumbres en Europa, muchas de ellas en España, que conserva la mayor variedad de leguminosas en el continente.

Sin embargo, muchas de ellas ya no se cultivan, como la alolba, presente hace años en provincias como Burgos, ya que actualmente solo se producen a pequeña escala para posibles usos en medicina.

Ellis ha advertido de que las leguminosas son uno de los cultivos que 'menos atención ha recibido' por parte de los científicos, pese a que Europa importa el 77 por ciento de las 'proteínas' que necesita para la alimentación humana y del ganado.

Solo el 3 por ciento de las tierras de cultivo en la Unión Europea, aunque este porcentaje es el doble en Castilla y León, se dedican a leguminosas, pese a ser unas plantas que ahorran fertilizantes y herbicidas.

Para potenciar el uso de guisantes, habas, garbanzos, judías o lentejas, el proyecto ha investigado el potencial de las leguminosas para alimentar a peces, en criaderos de salmón en Noruega, o para elaborar 'novedosos' piensos para el ganado.

En el proyecto han participado cincuenta entidades europas de 18 países, ocho de ellas de España, entre ellas la Universidad de León, el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León o centros de investigación de Andalucía, Aragón y Navarra.