(Ideal).- a Estación Experimental de la Fundación Cajamar, junto con la Universidad de Almería (UAL), puso en marcha en 2003 un proyecto encaminado a la producción de microalgas con fines comerciales. Cinco años han pasado desde entonces y, como comentó Juan José Magán, miembro de la Estación Experimental, «yo diría que éste es un proyecto pionero a nivel mundial porque instalaciones para la producción de microalgas en reactores cerrados, como es nuestro caso, no hay demasiadas en todo el mundo». De momento, este proyecto cuenta con un reactor horizontal de 3.000 litros, que fue el primero que se construyó, y «recientemente se ha completado una planta piloto de 10 reactores, cada uno de ellos de 2.600 litros. En total, estamos hablando de 30.000 litros», explicó Magán. Esta planta piloto se prevé que produzca en torno a 5.000 kilos de biomasa en un año.

 

El objetivo fundamental de este proyecto es poder realizar el cultivo de algas en la provincia a nivel comercial y, sobre todo, conseguir que sea rentable. En este sentido, el miembro de la Estación Experimental comentó que «este tipo de producción sí es viable en invernadero, pero lo más complicado es encontrar una buena salida comercial». Asimismo, explicó que hay un tipo de microalga que sí es fácil de comercializar, ya que se destinaría a la alimentación de piscifactorías, aunque para ese uso «tendríamos que cultivar especies muy definidas». Sin embargo, en la Estación Experimental trabajan con una especie que se podría denominar autóctona, la 'scenedesmus almeriensis', y que se caracteriza por tener un alto contenido en carotenoides, que son sustancias con un gran potencial para ser utilizadas como pigmentos.

Con respecto a la comercialización de esta variedad concreta, según Juan José Magán, «estamos contactando con empresas dedicadas a la producción de piensos para peces. Además, estamos en contacto con otra empresa dedicada a la comercialización de pienso para pollos y que usan la carotina para mejorar la coloración de la piel de estos animales».

Cultivo

La producción de estas microalgas se lleva a cabo dentro de un circuito cerrado de tuberías por las que se hace circular una solución nutritiva en la que se encuentran las algas y cuyo objetivo es que estos organismos puedan recibir toda la luz necesaria para poder llevar a cabo la fotosíntesis. Asimismo, es necesario mantener dentro de este circuito la temperatura o cantidad de dióxido de carbono óptima para que el alga se desarrolle adecuadamente.

Una vez que ya se tiene esta producción, para retirarla de este circuito, según Magán, cada día, de cada reactor, se extrae un tercio de su volumen, pero «eso es un cultivo líquido». Este cultivo se somete a un proceso de centrifugado a través del cual se obtiene una pasta que tiene «entre un 10 y un 20 por ciento de materia seca», explicó el miembro de la Estación Experimental, quien añadió que «el siguiente paso depende del fin al que se vaya destinar el producto». Así, la pasta concentrada puede ser utilizada directamente, mientras que para otras aplicaciones habría que secarla. Uno de los procesos más habituales de secado sería a través de la congelación de esta pasta y, finalmente, se somete a vacío «para que se sublime el agua que contiene».

Fuente: http://www.ideal.es