(Clarín).- En el marco de un convenio de cooperación entre el ministerio de Asuntos Agrarios bonaerense, el Conicet y JICA (la Agencia de Cooperación Internacional Japonesa), la Estación Hidrobiológica de Chascomús pasó de una siembra anual de 3 millones de pejerreyes, en 2005, a 18 millones sembrados en 2007.

 

En rigor, primero se duplicó la cantidad en doce meses, y luego, entre las producciones de 2006 y 2007, se triplicó el nuevo piso. Así, en el último año se logró multiplicar por 6 el promedio histórico.

Con este trabajo, además de constituir una alternativa productiva, el objetivo principal es reforzar las poblaciones naturales de la especie en diferentes lagunas de la Priovincia de Buenos Aires, apuntando especialmente a la pesca deportiva.

Con todo, el desarrollo de este cultivo promovió el interés del embajador de Japón en Argentina, Shinga Nagai, que la semana pasada recorrió las instalaciones de la Estación Hidrobiológica, las zonas de cría de pejerrey y laboratorio, acompañado por Gustavo Berasain, responsable de la Estación y Mauricio Remes Lenicov, director de Desarrollo Pesquero.

La Estación Hidrobiológica de Chascomús (EHcH) tiene 64 años de trayectoria y actualtmente depende de la Dirección Provincial de Pesca. Recursos Marítimos, Lacustres y Fluviales, de la Subsecretaría de Asuntos Agrarios, en la órbita del Ministerio de Asuntos Agrarios y Producción (MAAyP).

Además de importantes labores científicas, la EHcH tiene un rol muy importante como centro de capacitación y formación de alumnos de todas las edades y niveles académicos; divulgación de las actividades que allí se realizan a los numerosos turistas y visitantes que recorren las instalaciones.

Remes Lenicov reflejó a Clarín Rural que "la relación con Japón data desde hace medio siglo, cuando Norio Suzuki, técnico de a Estación de Piscicultura de la prefectura de Kanagawa, llegó a nuestro país con el objeto de familiarizarse con las técnicas de piscicultura del pejerrey y estudiar el transporte de ovas embrionadas.

La piscicultura del pejerrey se había iniciado en Chascomús en el año 1904, cuando se comprobó la posibilidad de obtener huevos de pejerrey mediante la fecundación artificial de ovocitos con esperma de pejerrey. A partir de ese momento se construyeron pequeñas y precarias salas de incubación de huevos de pejerrey, a orillas de la laguna Chascomús y con los huevos obtenidos comenzaron a sembrarse con huevos y larvas de pejerrey numerosos cuerpos de agua de la provincia de Buenos Aires, de otras provincias e incluso otros países como Uruguay, Chile, Bolivia, Brasil, Italia, Francia, Israel, Colombia, Japón, entre otros.

El desarrollo de la piscicultura de pejerrey estuvo motivado por la importancia económica que tenía su pesca comercial desde fines del siglo XIX; alcanzaba importantes volúmenes que en su gran mayoría eran transportados a través del ferrocarril a Capital Federal para su consumo. Con el correr de los años, el pejerrey pasa a ser el pez dulceacuícola de Argentina que mayor difusión tuvo en el mundo debido a la calidad de su carne y a la gran importancia económica que tiene su pesca deportiva, especialmente en los últimos 40 años.

Remes Lenicov precisó que en este marco el área a su cargo busca desarrollar diferentes tecnologías para el cultivo de peces, con el objetivo de potenciar esta práctica a nivel intensivo (estanques) y semi intensivo (jaulas).

En ese sentido, los convenios de cooperación tecnológica vigentes con Japón contribuyen en gran medida a la producción sustentable del pejerrey.

Fuente: http://www.clarin.com