El cultivo de camarones y peces en las áreas costeras tropicales es frecuentemente descrito como un vía ambientalmente amigable para aliviar la pobreza, pero el hecho es que su cultivo tiene consecuencias negativas para las poblaciones locales y el ambiente.

 

Daniel A. Bergquist de Uppsala University, ha estudiado como las políticas para el desarrollo sostenible puede estar equivocado.

El cultivo de peces y mariscos en estanques artificiales se ha incrementado dramáticamente en las últimas décadas, en conjunto con la disminución de las poblaciones de peces en los océanos. Las organizaciones internacionales, que trabajan con los gobiernos locales, tuvieron como mayor compromiso el de expandir la acuicultura con la esperanza de que las actividades puedan aliviar la pobreza y promover el crecimiento económico en estas áreas.

Pero el geógrafo humano Daniel A. Bergquist ha demostrado, usando a Sri Lanka y Filipinas como ejemplos, que la mayor parte de la población local esta excluida de estas actividades y continua en estado de pobreza. “Los ganadores son las elites locales” dijo Bergquist.

Además, la acuicultura supone serias consecuencias para el ambiente. Cuando los bosques de manglares son cortados para construir estanques de camarones y peces, el ecosistema es afectado. Estos problemas ambientales, a su vez, impactan la acuicultura, y cosechas enteras pueden perderse.

Una gran parte de la explicación para la situación actual, según Bergquist, puede buscarse en los métodos que son usados para evaluar cuales son los costos reales de cultivar camarones y peces. Estos métodos son defectuosos, lo que conduce a subestimaciones de la aportación de las personas y la naturaleza, por consiguiente a precios bajos. Por el uso de métodos que incluyen todos los costos, Bergquist es capaz de mostrar que el precio del camarón tigre debería ser cinco veces más alto de lo que es hoy, para que el ambiente y la población local reciban una compensación.

“Un factor que contribuye es que los mecanismos del mercado mundial conducen al crecimiento de la inequidades en la distribución de los recursos, ganancias, y los costos entre los hemisferios norte y sur. La acuicultura es un claro ejemplo de cómo la colonización del hemisferio sur es aumentando, encontrando nuevas posibilidades vía la globalización y el mercado internacional” dijo Bergquist.

Su estudio también mostro que es posible usar métodos alternativos para superar estos intercambios injustos e insostenibles, a través de análisis interdisciplinarios, comparaciones y la visualización de las situaciones en Sri Lanka y Filipinas.

Fuente: Science Daily