(Diario Sur).- ANDALUCÍA es un punto clave en la producción de mejillón. Esta actividad se lleva a cabo en balsas flotantes que se denominan bateas. En la actualidad, los equipos de cultivo están hechos de madera de eucalipto a semejanza de las bateas gallegas, comunidad líder en la producción del mejillón en España.

 

 

Pero las diferencias climatológicas existentes entre el litoral andaluz y el gallego hacen que la madera de estas plataformas no rinda igual en ambos sitios. Así, los principales criaderos de este molusco en Galicia se localizan en las rías bajas, zona marítima que se caracteriza por la calma y la ausencia de marejadas.

 

En Andalucía, en cambio, es continua la presencia de corrientes y oleajes en la costa, lo que dificulta el mantenimiento de los equipos de cultivo y afecta a su resistencia y durabilidad. Según el gerente del Centro Tecnológico de Acuicultura (ctaquA), Juan Manuel Lomas, «estas significativas diferencias hacen necesaria la modificación de las bateas andaluzas para hacerlas más competitivas».

Así, desde esta fundación, y con la colaboración de la Empresa Pública Desarrollo Agrario y Pesquero y la empresa distribuidora de mejillones 'Mar de la Línea', con sede en Cádiz Málaga, se está trabajando en la búsqueda de nuevas estructuras materiales para la crianza del mejillón, más adaptadas a las particularidades del litoral andaluz.

Por ahora, la investigación está encaminada a sustituir las bateas de eucalipto que se utilizan en la actualidad por otro tipo de materiales. Uno de los que más salida parece ofrecer es el polietileno, un instrumento plástico más resistente y flexible. Su mayor resistencia supondría un significativo descenso de los costes de producción y, por ende, una mayor productividad hasta el punto de que según los datos que maneja ctaquA, podría duplicarse la rentabilidad de las explotaciones.

Y es que según el responsable de la empresa distribuidora de mejillones 'Mar de la Línea', Jorge Ubago, la estructura de las bateas está hecha para que resistan un periodo largo de tiempo, algo que se consigue en Galicia donde llegan a durar hasta cuarenta años y que, sin embargo, «aquí se reduce a sólo doce», con el consiguiente gasto que esto supone.

En este sentido, ya se ha construido una batea de polietileno con la que se está empezando a trabajar. Ubago confirma que, por el momento, «todo marcha correctamente». «Es la segunda batea de estas características fabricada en toda España», comenta el investigador, que añade que los sectores implicados tienen bastantes esperanzas en que el experimento resulte fructífero.

Líneas de investigación

No obstante, el sector del mejillón andaluz baraja además otros materiales alternativos al polietileno, tales como el acero, el hierro o el metal, que puedan mejorar el rendimiento de la producción de mejillones en Andalucía, aunque se trata de proyectos aún muy inmaduros y de los que todavía no hay datos concluyentes.

Además, otra de las líneas de investigación consistirá en crear bateas sumergibles, a unos dos o tres metros bajo agua, «lo suficiente para evitar el impacto de las olas» explica Jorge Ubago. De esta forma también se podría lograr esquivar el fuerte oleaje que poco a poco va mermando en estas estructuras. Asimismo, se estudiará también cómo mejorar el anclaje entre los distintos elementos que conforman las bateas y la sujeción de estas al fondo marino, para incrementarla y fortalecer la resistencia de las mismas al empuje de las corrientes.

Fuente: http://www.diariosur.es