Por: Lara Varela

(El Pais).-  "Yo las probé hace muchos años, en Andalucía. Me las sirvieron rebozadas, como los calamares, y dejan un sabor muy a mar". Pablo Villar, gerente de la cofradía de pescadores de Cangas do Morrazo, recuerda así su primer encuentro gastronómico con las anémonas, aunque en el sur y en la comunidad valenciana, donde su consumo es elevado, su apodo culinario es el de ortiguilla.

 

Por sus colores llamativos y su bonito aspecto se les denomina "animales flores", porque a primera vista se pueden confundir con una planta. Pero a diferencia de éstas, sus extensiones o tentáculos esconden una boca voraz que le permite ingerir cangrejos y peces de tamaño igual o superior al suyo. Y se da el caso de que mientras su presencia escasea ya en aquellas costas donde gozan de la aprobación de los consumidores, pueblan los fondos de las rías gallegas. El pósito cangués, que destaca por un afán innovador en la explotación de recursos -es el mayor productor de algas de Galicia-, ha decidido abordar la extracción de este tipo de actinias. Para ello han presentado ante la Consellería de Pesca e Asuntos Marítimos un plan experimental y de carácter pionero en la comunidad autónoma.

Fueron los propios buzos los que se percataron de un aumento importante en la biomasa de esta especie, sobre todo, explica Pablo Villar, porque "están colonizando" zonas antes dominadas por el erizo.

Fue entonces cuando iniciaron los muestreos y sondearon el mercado que les ofreció una respuesta clara: "Existe una demanda importante". Esta primera exploración les permitió llevar a cabo los primeros contactos con futuros clientes.

Con la explotación de las anémonas, no sólo se consigue "diversificar" la actividad pesquera de un sector habitualmente encasillado en una crisis perenne, sino que además esta actividad posibilitaría a los buzos dar un margen al erizo a fin de que éste se recupere. Hay que tener en cuenta que se trata de un sector que en Cangas ocupa a 10 embarcaciones, de 2 y 3 tripulantes cada una, en el que la mayoría son profesionales del buceo dedicados, casi en exclusiva, a extraer ourizos. En 2007 por la lonja de la villa pasaron más de 63.400 kilos de esta especie.

Al margen de que las anémonas ganen por goleada en número a los erizos, en las concesiones de la cofradía de Cangas también los barren en precio. Mientras éstos últimos se cotizan en lonja entre 2 y 3 euros el kilo, los "animales flores" alcanzan 12 euros. Sin embargo, al tratarse de una actividad experimental habría que empezar "con mucha precaución", lo que supondría no superar los 20 kilos por embarcación y día, frente a los 150 de erizo. "Aun así ya sería rentable", reconocen.

Villar asegura que en la costa gallega "todavía queda mucho por descubrir" y ese camino de "ampliar conocimientos" es la clave para el sector de la bajura, tanto de pesca como de marisqueo, cuyo futuro pasa por la diversificación.

"En Galicia contamos con los ecosistemas más idóneos para los bivalvos", subraya, por eso "tendríamos que ser los mayores productores de almeja del mundo". De ahí que otro de los campos en los que están colaborando sea el preengorde de almeja en batea, uno de los cuellos de botella de este cultivo.

La escasez de semilla impide gestionar de forma óptima los bancos marisqueros para cuya repoblación es necesaria la compra de alevines que en buena parte se suministran desde Cantabria. Es ya una vieja aspiración de varios pósitos gallegos montar un macro criadero propio que permita abastecer a los socios sin tener que depender para el aprovisionamiento de instalaciones foráneas.

Otro de los objetivos es el cultivo de pulpo en batea, un proyecto en el que colaboran con el Instituto Español de Oceanografía a la espera de garantizar la sostenibilidad de su captura. Y "muchos proyectos más", como el turismo pesquero, ocupan las previsiones del equipo directivo.

La cofradía de Cangas, que agrupa a 250 socios, obtuvo en 2007 una facturación de más de 4 millones de euros. "Estamos en pleno crecimiento", sostienen. "El sector tiene muchísimas posibilidades", esgrimen con un optimismo que abraza la experiencia de los pescadores y las conquistas de la investigación en el campo acuícola.

Fuente: http://www.elpais.com