VIGO (El País).- La Consellería de Pesca informó ayer de que espera que se mantenga en plan de nuevos emplazamientos de acuicultura, que prevé 24 nuevas piscifactorías en la costa gallega. "Yo creo que a partir de ahora no habrá modificaciones importantes, aunque el plan está a expensas de lo que digan las consellerías de Medio Ambiente y Política Territorial", explicó ayer Carmen Gallego, conselleira de Pesca.

 

La principal responsable del desarrollo de la acuicultura gallega explicó que su departamento ya había respondido a las 1.000 alegaciones presentadas contra el plan de emplazamientos, que había hecho las modificaciones estimadas y "ahora el plan ya está fuera de Pesca". El documento ha sido remitido a la Consellería de Medio Ambiente, que deberá emitir el Informe de Sostenibilidad Ambiental; de ahí pasará a la Consellería de Política Territorial; y finalmente el plan acuícola deberá ser aprobado por el Consello de la Xunta.

El plan acuícola de la Xunta arrancó en diciembre de 2006, con el objetivo de localizar en la costa gallega lugares adecuados para el cultivo de peces. El proyecto se basa en la posibilidad de expropiar tres millones de metros cuadrados de costa virgen (las piscifactorías deben estar alejadas de núcleos urbanos), para concesionarlos a las empresas que instalen las plantas de acuicultura.

Tras las últimas modificaciones realizadas por la Consellería de Pesca y presentadas esta semana, la contestación vecinal se centra en la expropiación de terrenos en cuatro grandes zonas: la ampliación de la piscifactoría de Pescanova en Mougás (Oia), cuyo actual emplazamiento es ilegal; la ampliación de la planta de Stolt Sea Farm en Quilmas (Carnota); la construcción de una nueva piscifactoría en la zona costera de las dunas de Corrubedo; y la instalación de una nueva planta en Seiruga (Malpica). Una parte del BNG es muy crítica con el plan acuícola de la Xunta, por considerarlo un atentado ecológico.
Galicia está considerada como una de las costas europeas que presenta mejores condiciones y ventajas para el cultivo de peces, un negocio con un enorme futuro y altas tasas de rentabilidad.

El principal problema es que la ocupación y expropiación de terrenos en la costa desvaloriza fincas particulares en primera línea de mar, que en muchos casos tenían expectativas de recalificación para edificar urbanizaciones y otros usos turísticos.

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