CANTABRIA (El Diario Montañes).- Una instalación de I+D de Monte surte de semillas a la totalidad de cultivadores de algas de España. El Instituto Español de Oceanografía (IEO) es la mayor instalación de producción de estas plantas acuáticas del país y una de las más importantes de Europa.

 

 

Su banco de germoplasma -el plasma de la células germinales, es decir, la fase microscópica- de Laminaria es único en el territorio nacional y, por tanto, una referencia para el sector industrial, concentrado básicamente en Galicia, una comunidad autónoma con una gran cultura acuícola, de la que todavía carece Cantabria.

 

El IEO está inmerso en varios proyectos pioneros con dos tipos de algas: Laminaria (científicamente conocida como 'Laminaria saccharina') y Undaria (de nombre científico 'Undaria pinnatifida). Al borde del Cantábrico, los biólogos de este centro, dependiente del Ministerio de Educación y Ciencia, desarrollan tecnologías que luego se transfieren a las empresas interesadas.


Para sacar los planes de investigación adelante, se utilizan métodos de cultivo intensivo y extensivo, por medio de los cuales se analizan todas las potenciales salidas de las algas: las que irán al consumo humano, las que se dedicarán a la talasoterapia, las que se convertirán en piensos para la acuicultura y las que podrían usarse para la alimentación de ciertos animales.

El responsable de esta línea investigadora, Juan Manuel Salinas, asegura que Laminaria es el tipo que, actualmente, tiene mayor interés. «Al año, los humanos consumen 900.000 toneladas de este producto en el mundo», indica. Otras se transforman. Así que su equipo se ha centrado en saberlo todo sobre ella, de modo que están preparados para asesorar a la industria para que la cultive en el medio natural, para suministrar las plantas según las zonas, para diseñar parques de cultivo y para enseñar la mejor forma de gestión.

Parques de cultivo

Salinas indica que esta actividad es relativamente nueva y que se tiene que enfrentar a la dificultad administrativa para desarrollarse con más rapidez. «Lleva dos años definir un parque de cultivo». Luego, éste se enfrenta a distintos problemas, como las especies de peces que se alimentan de algas o modificaciones o alteraciones medioambientales, que pueden dar al traste con la 'cosecha'. «En numerosas ocasiones, al hacer las prospecciones te puedes encontrar que un área tiene buenas condiciones biológicas para las algas, pero hay que solucionar otros problemas».

Desde el IEO no sólo facilitan el hilo de semilla a la industria «sino que lo hacemos desde una mentalidad empresarial. Somos un laboratorio que no puede cometer fallos. Porque el empresario tiene que hacer su previsión de personal y barcos».

También se está estudiando cómo llevar las algas a otros procesos industriales. Está en marcha, por ejemplo, un proyecto sobre cultivos multitróficos, que analiza cómo optimizar el sistema de producción intensiva de especies como el rodaballo. «Las algas tienen una gran habilidad para retirar del agua los nutrientes, lo que mejora mucho el medio natural», explica Salinas, que añade que Laminaria es muy útil para minimizar los impactos que traerá consigo el desarrollo de los nuevos proyectos de acuicultura.

Las algas tienen, además, un papel que cumplir en la producción de forrajes. Para tener más conocimiento sobre esta posibilidad de explotación se está iniciando un proyecto en colaboración con la Facultad de Veterinaria de Cartagena. «Todo aquello que no tiene valor para la alimentación humana, puede servir para el consumo animal, vía que se está explorando. Se estudiará el uso de las algas como complemento dietético en animales como las cabras», señala el experto.

En el pasado, desde el Oceanográfico ya se sacaron adelante planes con biotransformados y la harina de Laminaria se convirtió en pienso para alimentar las piscifactorías donde se cultivan almejas. «Es importante no salirse de la cadena trófica marina. La filosofía fue no incorporar productos que no procedan del medio natural», subraya el responsable de esta planta de Monte.

Salinas cree firmemente en las posibilidades de futuro de las algas. «En ningún sistema se puede hacer nada sin vegetales. Y el futuro de la acuicultura, que será importantísimo a medio plazo, será imposible de entender sin ellas».

Por eso, esta instalación, «pionera en España y una rareza en Europa», cuida, analiza, experimenta, observa, protocoliza y recolecciona.

Fuente: http://www.eldiariomontanes.es