Por: Victoria Cabrera
SANTA CRUZ (La opinión).- La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) considera a la acuicultura la única forma de hacer frente al futuro déficit de pescado. Esta organización estima que para el año 2030 serán necesarias 37 millones de toneladas adicionales de pescado para mantener los niveles actuales de consumo debido al continuo aumento de la población mundial.

 

En Canarias, la acuicultura ha tenido un desarrollo rápido, pero actualmente se ha estabilizado. El despegue de esta actividad económica en las Islas se produjo a finales de los años 90, aunque fue en los 80 cuando, de forma testimonial, se implantaron las primeras granjas marinas. Actualmente, el Archipiélago es el principal productor español de dorada y lubina y se ha solicitado la introducción de otras especies, como la corvina y el lenguado. "El Gobierno pretende ir introduciendo nuevas especies, pero de forma gradual" asegura Pedro Pablo García Barroso, consultor-asesor de la viceconsejería de Pesca y de los acuicultores.

En el Archipiélago hay más de una treintena de empresa, la mayoría en la isla de Tenerife, aunque las de mayor producción están en Gran Canaria. También hay empresas en La Palma y en Lanzarote. La producción total en 2007 rondó las 10.000 toneladas, aunque Canarias tiene autorizada una producción hasta un máximo de 14.500 toneladas. En la provincia de Tenerife la producción superó el año pasado las 4.000 toneladas, mientra que en la de Las Palmas rondó las 5.000 toneladas. Del total de la producción, en las Islas sólo se queda el 15 por ciento , el 85 por ciento restante se exporta, una parte a la Península y el resto a Europa (Francia, Alemania y Gran Bretaña, principalmente) y, de forma testitmonial, algo a los Estados Unidos.

El sector se beneficia desde finales de los noventas de ayudas europeas a la inversión. Hasta ahora, el Instrumento Financiero de Orientación a la Pesca (IFOP) concedía subvenciones para inversión hasta un máximo del 75 %. Desde el año 2007, el dinero para repartir entre los acuicultores en concepto de ayudas del Fondo Europeo de Pesca es menor, dado que el montante total que destina Europa para ayudas han bajado. Las ayudas comunitarias al sector han sido "un apoyo vital" para el desarrollo de la acuicultura, señala García Barroso, que añade que esta actividad es de "muchísimo riesgo, se necesita mucho apoyo financiero detrás y las subvenciones no garantizan la rentabilidad de las empresas".

El Gobierno canario, a través de la viceconsejería de Pesca, está elaborando un Plan Regional de Ordenación de la Acuicultura (PROA). De momento, este plan está en una fase muy primaria. Sólo se ha solicitado información, que no es vinculante, a los Cabildos Insulares y, recientemente, la Consejería de Medio Ambiente aprobó el documento de referencia para elaborar el Informe de Sostenibilidad Ambiental del PROA.

Un sector desconocido

García Barroso defiende al sector acuícola tanto de las críticas de la industria turística como de los pescadores. "Focalizar las críticas en la acuicultura es muy cómodo porque es un sector muy desconocido" y añade "los acuicultores no tienen nada que ocultar".

Este asesor califica de "rídiculo" los argumentos de los pescadores, dice que la crisis de la pesca artesanal en Canarias "no tiene parangón", culpa de ella a "las grandes flotas internacionales que han esquilmado los fondos marinos" y añade "no se sabe si estamos hablando de un enfermo terminal o no". Cree que hay soluciones, pero, insiste "el problema de la pesca no es la acuicultura"

Se lamenta de los bulos "muy graves" que ha lanzado el sector turístico sobre la acuicultura, cree que si fueran más inteligentes le dirían a los turistas que "vienen a unas aguas tan limpias y en unas condiciones ideales para producir el mejor pescado" e insiste en que la crisis del turismo tiene otras causas y que "el que se quiten las jaulas no va a traer un solo turista más" a las islas y no va a paliar la crisis de los pescadores.

Rechazo de los pescadores

El presidente de las Cofradías de Pescadores de la Provincia de Tenerife, Vicente Rivero, justifica el rechazo del sector a la acuicultura que se practica en Canarias en que compiten con ellos "en los puertos, en el mar, en los mercados y, además es un desastre para el medio ambiente". Rivero asegura que "esta acuicultura es insostenible" y, en tal sentido, explica que para obtener un kilo de pescado en estas granjas marinas es necesario matar varios kilos de especies pelágicas. Además insinuó la posibilidad de que se puedan están hormonando a los peces ya que señaló que "no hay forma natural de que un pez de acuicultura crezca mas y más rápido que un pez en el medio natural sólo con la alimentación".

El presidente de los pescadores también denuncia que algunas piscifactorías se han instalado en zonas que afectan a cebadales y otras en los caladeros tradicionales con lo que "de la noche a la mañana los pescadores se han visto que no pueden faenar donde lo han hecho toda la vida". Entiende Rivero que es "lícito pero no ético" el negocio de la acuicultura que se realiza en las Islas con importantes ayudas de la Unión Europea y añade que no está en contra de estas granjas marinas, sino de la que se practica en Canarias. Los pescadores verían con buenos ojos una acuicultura a nivel familiar y siempre que sea para proteger a especies autóctonas en peligro.

La actividad acuícola y el desarrollo sostenible

La acuicultura es el sector de producción de alimentos que está creciendo más rápidamente en el mundo. Pero, ¿es la acuicultura una actividad compatible con un desarrollo sostenible? El biólogo e investigador Jesús Falcón lo tiene claro: "de sostenible no tiene nada. La sostenibilidad no se debe medir sólo a nivel local, sino a nivel global".

Y no es sostenible porque "se basa en una alta presión pesquera", dice Falcón, que explica que "para producir un kilo de dorada hay que sacrificar alrededor de 10 kilos de pescado en alguna otra parte del mundo". Ahora bien, si se habla de sostenibilidad a nivel local, Falcón reconoce que sí, que si se realiza una buena gestión y se instalan las jaulas en zonas adecuadas, los impactos pueden ser poco relevantes.

Los principales impactos que podría producir la acuicultura son, además del visual, las interferencias con la navegación, los derivados de una mala gestión de las instalaciones, el escape de individuos de cultivo, la atracción de peces silvestres en general y la ubicación incorrecta.

Falcón, que particularmente rechaza el impacto visual que producen las jaulas marinas, considera que la gestión de las instalaciones han mejorado muchísimo ya que los propios acuicultores son los primeros interesados en que las cosas se hagan bien porque repercute en su economía.

La concentración de peces cerca de las jaulas marinas, principalmente pelágicos (sardinas, bogas caballas), es algo inevitable y que Falcón no cree que pueda afectar mucho al sector pesquero, aunque considera necesario que se realice un estudie. Otra cosa es lo que pasa con los delfines mulares, que están modificando su comportamiento. De todas formas, para este investigador, el principal peligro para estas especies "no proviene de la acuicultura, sino de algunos barcos de observación de cetáceos y de otras embarcaciones de recreo que se acercan a los animales". El alcance real del impacto que se produce por los escapes de pescado en los despesques, por roturas de las redes o por sabotaje "es desconocido y urge conocerlo, dado que se trata de especies introducidas", asegura Falcón, que opina que el peor impacto que podría producirse sería el derivado de una ubicación incorrecta de las jaulas, pero reconoce "hay mucho control".

Fuente: http://www.laopinion.es