LA PAZ (El Universal).- En Baja California Sur, ante el reto que supone el océano Pacífico y el golfo de California, las mujeres están convencidas de que la pesca no es una actividad exclusiva de los hombres y con ello lograron colocar a su estado, con 170 mil toneladas al año, en el tercer lugar nacional con mayor producción pesquera.

 

Baja California Sur aporta, junto con Baja California y Veracruz 76% de la producción pesquera mexicana, según cifras del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).

Históricamente, las mujeres han participado en la cadena productiva pesquera estatal, incluyendo la fase de extracción, aunque en menor medida pues generalmente se han enfocado al procesamiento y la comercialización.

En la pesca han apoyado labores previas o posteriores a la captura, pero en los últimos años creció su interés por desempeñar otras funciones y obtener ingresos que antes eran aportados a la economía familiar sólo por los varones.

En el estado, 10 mil personas dependen de pesca y aunque no hay registros precisos del número de mujeres, en la última década muchas de ellas decidieron cambiar su rol para incursionar de manera directa en el cooperativismo: al menos un centenar de socias participan en algunas de las 206 cooperativas pesqueras que operan en el estado.

En Ligüi, 500 kilómetros al norte de La Paz, en el 2000 se integró la primera cooperativa pesquera sólo por mujeres. “La puntada fue mía”, aseguró María del Carmen Cota Castro, una de las nueve socias de Mujeres del Golfo.

El proyecto para la captura y comercialización de peces de ornato y la producción acuícola lo iniciaron 15, pero seis de ellas no continuaron. El proceso fue largo para conseguir recursos además de que las jornadas eran largas y agotadoras, y sin dejar de atender las labores de sus casas. “Vendimos tamales, hicimos rifas, andábamos en vuelta y vuelta para poder tener nuestros equipos y permisos”, añadió Cota Castro.

En 2003 consiguieron permiso para capturar peces de ornato y comenzaron a exportarlos a Estados Unidos, pero por errores burocráticos no pudieron renovarlo al año siguiente y ahora luchan por recuperarlo, mientras explotan el cultivo de almejas y pepino de mar, además de la pesca de calamar de alto valor económico. “Sabíamos desde un principio que iba a ser difícil, pero nos montamos en nuestro macho. Todo sacrificio es bueno. Queremos demostrar que las mujeres no solo servimos para lavar platos”, añadió Cota Castro.

Según Rosario Merino Márquez, jefa de programas de organización y capacitación de la Secretaría de Pesca y Acuacultura estatal, actualmente operan con éxito tres cooperativas exclusivas de mujeres: Mujeres del Golfo en Ligüi y Mujeres emprendedoras en la colonia Zaragoza, ambas del municipio de Loreto; así como Reinas del Mar de Guerrero Negro, en Mulegé.

Fuente: http://www.eluniversal.com.mx