Las conchas y ostras no faltan en el menú salvadoreño todo el año y mucho menos ahora que se acercan las vacaciones veraniegas. Para quienes se declaran amantes de los cocteles, no hay qué se le compare a una copa llena de tomate, cilantro y cebolla picada y las gotas de limón que hacen retorcerse a los moluscos recién extraídos. Y qué decir de las bandejas llenas de ostras, a cual más grande, mejor.

 

A ciencia cierta no se sabe exactamente cuál es la producción nacional total de curiles, como también se les llama a las conchas; pero, de acuerdo con estudios con aval oficial, es posible hacer una estimación basada en el número de pescadores y su habilidad para extraer.

Los bancos principales son la Bahía de Jiquilisco (Usulután), Golfo de Fonseca (La Unión), Estero de Jaltepeque (La Paz) y Barra de Santiago (Ahuachapán). Una investigación hecha en 2006, citada en la Guía para la reproducción de Anadara spp. 2006-2007, realizada por el Proyecto para el desarrollo de la acuicultura de moluscos en El Salvador, calculó que cada uno de los 8 mil 250 curileros que existen en el país fueron capaces de recolectar 27 mil 360 unidades, para un total de 5 mil 640 toneladas de conchas.

Si cada canasto que contiene 60 unidades es comercializado a 3 dólares, la producción nacional se estima en 11 millones 280 mil dólares al año. No obstante, un estudio publicado en Marine Fisheries Review en 2001 es más conservador y estima que la producción nacional es de mil 620 toneladas.

Cada curilero se procura, con mucho esfuerzo, un promedio de 60 dólares mensuales, al colocar cada unidad a 5 centavos de dólar ante los intermediarios, lo que se traduce en tres millones y medio de dólares en ingresos para el total de familias ubicadas en sectores bastante desfavorecidos de la sociedad. La mayoría vive y trabaja en los manglares de la Bahía de Jiquilisco.

Por otra parte, la ostra de piedra, nativa de nuestra costa, tiene sus bancos más importantes en Acajutla, Los Cóbanos, La Libertad y La Unión.

A RECUPERAR PRODUCCIÓN
De acuerdo con el Centro Nacional de Desarrollo Pesquero (Cendepesca), que depende del Ministerio de Agricultura y Ganadería, la producción de ostras había decaído en el lustro reciente debido a la sobreexplotación. "Los pescadores reconocieron que cada vez eran menos y más pequeñas", dice Mario Oliva, titular de la entidad. Además, la deforestación del territorio nacional y la escorrentía ha favorecido el asolvamiento de las piedras.

En resumen, tres factores presionan la producción nacional: la gran cantidad de personas cuya sobrevivencia depende de la extracción de los moluscos -incluyendo mujeres y niños-, el clima cambiante y adverso y una alta demanda.

Desde hace 8 años, el gobierno ha trabajado en buscar soluciones que permitan la sostenibilidad de este rubro y para ello cuenta como aliada a la cooperación japonesa internacional.

El proyecto tiene tres varios componentes, entre ellos la obtención de semillas resistentes, la conservación del recurso y el desarrollo de una alternativa para mejorar la vida de los productores artesanales.

Entre los objetivos figura el de elevar a 60 o incluso 80 dólares el ingreso mensual per cápita, indicó el coordinador del proyecto, Yasushi Hamamitsu.

Su contraparte local, Reina Pacheco, informó que la Ostra del Pacífico, de Japón, fue introducida y su reproducción será controlada en laboratorio.

Fuente: http://www.elsalvador.com