PUERTO MONTT (Economía y Negocios).- Miriam Chávez, líder de los trabajadores que regresaron a las faenas en medio de las críticas de los huelguistas, dice que había boicot de los sindicalistas para que produjeran menos.

 

"La tecnología está. De hecho producimos casi lo mismo con Noruega y ellos tienen cerca de un quinto de los trabajadores que nosotros", dice el presidente de SalmonChile, César Barros, ante la posibilidad que la virulencia de los conflictos sindicales muevan a empresarios del sector a buscar más tecnología para evitar huelgas como la que enfrenta Aguas Claras, con más de 40 días de paralización de su planta de proceso de salmones en Calbuco, donde trabajan más de 800 personas.

Unos meses antes del inicio de la negociación colectiva en esa empresa del holding AquaChile, la compañía rebajó su planta de 1.326 a 876 empleados. Prescindieron de un turno completo y casi mantuvieron su producción. Ahora, con menos de la mitad de su plantel, los cerca de 380 trabajadores que se bajaron de la huelga, la planta de proceso de Calbuco espera retomar sus niveles de manufactura.

Miriam Chávez, líder de los trabajadores que regresaron a las faenas en medio de las críticas de los huelguistas, dice que había boicot de los sindicalistas para que produjeran menos. "Paraban las líneas y no dejaban trabajar tranquilo al resto", agrega otro de los trabajadores.

Ya antes de la huelga, la compañía presupuestaba unos 150 despidos más que se convirtieron en 200 cupos que Aguas Claras entregó a quienes quieran abandonar la empresa. Ahora los sindicalistas han anunciado que se acogerán al artículo 369 del Código del Trabajo y volverían a trabajar el lunes, con lo que la huelga llegaría a su fin. Para Raúl Artega, ex gerente de SalmonChile en los Lagos, y ex director de Conama, la "industria es capaz de crecer al doble manteniendo la cantidad de empleados que tiene hoy o menos". Dice que cada vez hay más tecnología, que incide particularmente en los centros de cultivos, que operan con pocos trabajadores, a diferencia de lo que ocurre en plantas de proceso, donde pese a que se puede mejorar mucho la eficiencia con tecnología, no se puede prescindir de la mano de obra, que le da el valor agregado que diferencia al producto chileno en el mundo, "lo que no quiere decir que se siga introduciendo tecnología", advierte.

Artega, quien participó permanentemente en las mesas salmoneras, dice que los trabajadores siempre han tenido esa inquietud. Y querían capacitación en otras áreas. Muy pocos pensaban en mejorar sus habilidades en función de la industria. Sobre las huelgas y las protestas, dice que "si es un factor que desestabiliza el desarrollo de la industria, las empresas van a empezar a buscar. Si sus proyectos de desarrollo se detienen y la tecnificación es una alternativa posible, seguro que se va a dar", enfatiza.

Barros dice que "es muy pronto para saber" si ocurrirá, aunque advierte que influye mucho en las decisiones de las empresas el tipo de cambio. Hoy un sueldo de $400 mil está siendo un sueldo de US$ 1.000 mensuales, que para un país en vías de desarrollo es un sueldo alto.

Fuente: http://www.economiaynegocios.cl