Por: Francisco Pardo
BUCARAMANGA (El Tiempo).- De 70 mil toneladas de pesca en los setenta, el país pasó a producir 6 mil el año pasado. Ahora, hay qué traerlos desde Argentina, Uruguay, Perú, Chile, España, Ecuador, Brasil y Venezuela.

 

Los pescados congelados de Vietnam comenzaron a llegar al país desde hace ocho meses.

Su presencia era prácticamente desconocida y salió a relucir en la víspera de Semana Santa, época en que por la gran demanda de esta carne, para la vigilia, se evidencia la alarmante escasez de pescado de río en los mercados.

Uno de los artífices de la lejana importación es Óscar Ortiz, uno de los grandes comercializadores de pescado de río del país.

"La producción de pescado en los ríos colombianos entró en crisis, estos ya no producen", dice Ortiz.

El pescado vietnamita, que se expende en filete y en lonjas, hace parte de una de las quinientas especies de bagre que abundan en el Mekong.

Por su sabor y presentación se asemeja al bagre rayado que hasta hace unos diez años se pescaba sin dificultad en la cuenca del río Magdalena, la más extensa y rica del país en esta y otras especies.

Para que el bagre de Vietnam llegue al plato de los colombianos debe atravesar dos continentes y soportar los rigores de un viaje en el contenedor refrigerado de un barco entre 18 y 22 días, si no presentan inconvenientes de tiempo durante la travesía.

Además, deberá seguir su rumbo en camiones especiales hasta los sitios de comercialización, entre ellos Bucaramanga, donde finalmente se expende a precios más bajos (12 mil pesos el kilo) que el del bagre nacional, que llega a costar 15 mil pesos el kilo.

"Es una alternativa para que el pescado no falte ni en esta ni en ninguna otra época, como pasa con el bocachico, que ya no lo producen los ríos y en poco tiempo dejarán de verlo y comerlo los colombianos", expresa Ortiz, quien señala que la importación del bagre vietnamita se hace bajo todos los requisitos sanitarios exigidos por el Incoder y el Invima.

Este bagre asiático se denomina BASA y ha tenido buena acogida entre los consumidores que en este poco tiempo lo han probado, tanto por calidad como por el precio.

'Decían que era culebra'

La ingeniera Industrial Luz Marina Prada, de la Pesquera del Mar de Bucaramanga, asegura que los consumidores generalmente agotan las existencias del bagre vietnamita al poco tiempo de estar en el punto de venta.

"Los resultados obtenidos hasta ahora son óptimos. Quienes lo consumen saben que es de Vietnam por su empaque, presentación y manejo de la descongelación que se efectúa en cuestión de minutos", dice Prada.

Próximamente esta empresa comercializará meros y grupes, también procedentes de la nación asiática.

Los consumidores de BASA dicen que al comienzo lo incluyeron en su dieta como un experimento, pero que después de haberlo consumido lo encontraron mejor que las lonjas y filetes de las especies criollas.

Everardo Larrota, un asiduo consumidor de pescado, no se cansa de ponderar el bagre vietnamita el cual compró con recelo cuando lo encontró en la plaza mayorista de Bucaramanga.

"Al comienzo me dio desconfianza porque la gente decía que eso era culebra, que por allá la consumen al almuerzo y la comida y aquí nos la metían como pescado. Pero no fue así, porque yo lo mandé a examinar y me dijeron que no solo era pescado, sino que tenía una calidad a toda prueba. Además, este pescado se presta para hacer buenas recetas. Hay que cambiar, innovar, ya que en Colombia nos dejaron morir el pescado en los propio ríos", dice Larrota.

El pescado de los ríos está 'frito'

En el país, en la década de los 70, del siglo pasado, anualmente las capturas de peces de todos los ríos superaban las 70 mil toneladas al año. Pero a principios de los 90, la producción anual cayó a 40 mil toneladas y en el 2007 se pescaron algo más de 6.000 toneladas, de las cuales menos de la mitad fueron de bocachico.

Por tanto, la crisis del pescado en el país ha dado lugar para que nada de su carne se desperdicie. Hoy, se encuentran el mercado desde hamburguesas hasta chorizos, salchichas y mortadela.

Esta producción se hace en la mayoría de los departamentos del país gracias a la acción del Sena, que se encarga de capacitar al personal en sus regionales.

El organismo estatal busca que quienes opten por estas industrias generadoras de empleo y salud alimentaria, logren en un futuro no muy lejano atender no solo el mercado nacional, sino las líneas de exportación que ya se han abierto a distintos países del mundo.

La tilapia y la morraja se multiplican

La tilapia o mojarra roja, una especie originaria de África, y la cachama, tan colombiana como el extinguido bocachico, especies criadas en cautiverio en estanques y jaulones, se han constituido en las salvadoras del comercio del pescado en el país.

Son del grupo piscícola de piel escamosa, que según los entendidos se caracterizan por el sabor exquisito de su carne.

Aunque en Santander el desarrollo de esta industria no es notorio, sí lo es el consumo de estas especies que provienen de los grandes criaderos de las represas de Betania, en el Huila, y Río Prado, en Tolima, y los estanques de Córdoba , Meta, Caquetá y Antioquia.

Hoy, Colombia produce en los estanques y jaulones de los criaderos en forma permanente alrededor de 400 mil toneladas mensuales de tilapia y cachama, especies que, según María Rosa Angarita, asesora del Programa Nacional de Acuicultura del Sena, se están exportando a los Estados Unidos.

Y es precisamente el Sena a través de este programa, que busca impulsar el desarrollo y la diversificación de la acuicultura, una de las entidades estatales que ha tomado en serio el grave problema de la industria pesquera de agua dulce en el país.

La entidad estatal desarrolla esta acción en 15 centros de formación de 17 departamentos.

Fuente: http://www.eltiempo.com