LIMA (El Comercio).- Este año el clima ha jugado una mala pasada a los productores locales de conchas de abanico. "Desde hace tres semanas todo parece haberse confabulado", dice Rafael Escalante, empresario dedicado a este negocio desde 1989.

 

La anoxia (la falta de oxígeno en el agua, producto de la mortandad de algas expuestas a corrientes de aguas cálidas), maretazos y la mayor descarga de los ríos en el norte (por las lluvias) han afectado las principales zonas en las que se cultiva esta especie: las bahías de Samanco, Sechura y Casma.

"Todavía no hemos terminado de evaluar los daños, pero se trata de uno serio en un año inusual", dice José Luis Villena, apoderado de Acuapesca, la primera exportadora de esta especie. Escalante habla de una mortalidad que llegaría al 100% en los cultivos de fondo, generalmente asociados a la actividad artesanal, y de un 20% en los cultivos suspendidos.

El impacto de este hecho se reflejaría en mayores precios, que compensarían la reducción ocurrida el año pasado, cuando pasaron de US$14 por kilo a US$6, por la presencia de mayores reservas en el mundo, señaló Ellie Barsimantov, de Refrigerados Iny.

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