Vilagarcía (La Voz de Galicia). El sector mejillonero gallego tuvo que esperar muchos años para lograr la denominación de origen Mexillón de Galicia. Ayer, en el edificio del consello regulador, el presidente de este órgano se reunió con los presidentes de las asociaciones de bateeiros para explicarles las claves de la marca de calidad recién adquirida. La convocatoria cursada por Mexillón de Galicia podría parecer, a priori, innecesaria. Pero algunas de las intervenciones realizadas en el salón de actos del consello dejaron bien claro que entre los mejilloneros sigue habiendo muchas lagunas y mucho desconocimiento sobre qué es la DOP y qué significa.

 

La reunión arrancó con más puntualidad de la habitual entre los bateeiros. En primer lugar, se expusieron los rasgos generales de la denominación de origen. Se explicó, por ejemplo, que esa marca cubre al mejillón cultivado en Galicia que reúne unos requisitos mínimos de calidad (un 12% de rendimiento y hasta 40 piezas por kilogramo).

Luego llegó el turno de preguntas. La primera llegó desde Vilanova. Un bateeiro de esa localidad expuso su convencimiento de que la «denominación de orixe debería servir para identificar todo o produto galego do que non é de aquí. E dame a impresión de que co sistema que se plantexa non vai ser así», sentenció. Ramón Dios fue el encargado de contestar. Recordó que Mexillón de Galicia es una marca de calidad que sólo amparará a aquel producto que lo merezca. «O primeiro que temos que ter todos na cabeza é producir o mellor mexillón posible», sentenciaba el presidente del Consello Regulador. «Entón -replicaban desde el público- ¿como podo evitar que o mexillón que ven de fóra se poida vender no medio do meu? ¿Como se vai vender o mexillón galego que non dea os parámetros?». La respuesta de Ramón Dios fue tajante: «Igual que ata o de agora».

Parece evidente que, pese a la larga espera por la DOP, entre el sector siguen existiendo muchas dudas sobre qué significará haber logrado esta importante marca europea de calidad. Un arma que se puede convertir en la tabla de salvación y de futuro del sector. Ahora está en manos de productores y comercializadores sacarle todo el provecho posible.

 

Fuente: http://www.lavozdegalicia.es