ROSARIO (La Capital).- En el acuario sólo funciona un criadero de peces ornamentales, que son los que se venden para poblar las peceras hogareñas. Se trata de un microemprendimiento que comenzaron cuatro personas luego de un curso que se dictó en el lugar. Hoy nadan en dos piletones más de 600 peces naranjas, negros y azules.

 

Los estanques están junto al abandonado edificio del acuario. Tienen 6 metros de largo por 1,2 metro de ancho cada uno y albergan a peces de entre dos y cuatro centímetros que tienen pocos meses de vida.

Juan Manuel Maggi es uno de los emprendedores que trabaja allí calibrando la cantidad de agua de los estanques y la temperatura.

En otro de los piletones nadan peces algo más grandes. Y enfrente, bajo una mediasombra que los protege, se pasean por el agua los peces más gordos. Tienen un color naranja que destella por los rayos solares que se filtran. También hay otros de color oscuro que apenas se dejan ver. Estos últimos reciben un especial cuidado porque son los reproductores.

Los emprendedores ejercen la acuicultura, una actividad que permite obtener producción por medio del cultivo de organismos acuáticos. El trabajo es una alternativa a la depredación de peces, y podría realizarse con especies de consumo.
Los peces se venden en las veterinarias y si bien los más chicos cuestan 5 pesos, un reproductor puede valer entre 50 y 150 pesos.

Para ver los piletones y conocer algo sobre la acuicultura sólo hay que acercarse al predio de Cordiviola y Paseo Ribereño.

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