PUERTO MADRYN (Pesca y Puertos).- El primer Centro de Investigación Acuícola Aplicado a la Producción de Moluscos, Peces y Crustáceos de Chubut funciona en el laboratorio de producción acuícola del Colegio Nº 721 “Caleta Horno” de Camarones donde se llevó a cabo con gran éxito la primera experiencia de fijación de semillas de mejillón.

 

El profesor Jorge Álvarez dialogó con P&P y explicó las características del proceso y las diferentes pruebas que se vienen realizando, “se logró completar el ciclo, desde los reproductores en cultivo hasta llegar a la semilla en el mar”.

“En el laboratorio se acondicionó a los reproductores en cultivo, luego se determinó el índice de puesta y se dispusieron cantidades de semen y huevos que evolucionaron en vasos precipitadores, que después fueron trasladados a tanques de larvas de 20 a 25 días”, indicó Álvarez.

Este proceso continuó con las larvas que crecieron “cuando tuvieron ojo y pie, fueron pasados a redes de fijación, y allí hay que lograr que la larva se fije al sustrato, el tiempo varía dependiendo de la alimentación y la temperatura”, añadió el profesor.

Posteriormente se pasó el sistema de cultivo al mar, “de 4 millones de larvas, pasamos a cultivar 1 millón de semillas puestas en el mar, ahora seguimos la evolución del proceso de engorde”.

La creación del Centro tuvo sus inicios en la idea de criar moluscos, cuando se comenzaron a efectuar pruebas de long line de mejillones a modo experimental y se obtuvieron resultados positivos. Fue entonces que el Colegio inició los trámites para incorporar la modalidad de acuicultura al programa de estudios.

Esta primera experiencia tenía como objetivo obtener semillas pasando por todas las etapas: el acondicionamiento de reproductores, desove y fecundación, cultivo larvario, fijación y engorde en el mar.

El estudio, efectuado sobre un lote de 100 individuos, se inició en un sistema cerrado con recirculación de agua de mar, temperatura constante y salinidad. Allí, los reproductores fueron alimentados con una mezcla de microalgas compuesta. Con posterioridad, fueron estimulados a partir de baños de agua fría y caliente, durante 15 minutos. Una vez liberadas las gametas, se procedió a la fertilización: “Todos los procedimientos fueron realizados bajo condiciones controladas de higiene, utilizando todos los instrumentos esterilizados y agua completamente filtrada”, indicaron.

Pasadas las 24 horas de la fecundación se observaron las primeras larvas trocóforas nadando, con un promedio de talla de 75 micras. Para el cultivo larvario se utilizaron tanques troncocónicos de PVC, en donde se les aplicó la dieta mixta de microalgas.

El sistema experimental de fijación estuvo compuesto por un tanque rectangular (800 litros), en el cual se colocó una estructura de madera con 30 metros de cuerdas para fijación, la temperatura y salinidad fueron las mismas que la de los cultivos larvarios.

En estos sistemas de fijación, estuvieron aproximadamente 45 días y cuando alcanzaron la talla de 1mm fueron llevados al mar, donde se emplearon líneas de cultivo (long line) para el pre-engorde. A los 3 meses las semillas alcanzaron un promedio de 2 cm.

Respecto a la experiencia, los encargados del proyecto aseguraron que “en conclusión, el trabajo realizado fue exitoso porque se cumplieron todos los objetivos propuestos. Se pudo lograr que las larvas se mantuvieran vivas en el cultivo y algo que no se había realizado hasta el momento que fue poder lograr un sistema de fijación que funcionara, por último haberlas llevado al mar en donde hasta el día de la fecha, las semillas se encuentran en perfecto estado”.

“Sin embargo consideramos que existen una serie de ítems a tener en cuenta y que son posibles de mejorar; como es el manejo de la muestra, la limpieza y los cambios bruscos de temperatura, ya que éstos pueden ocasionar que el individuo se estrese sufriendo desde desoves espontáneos hasta la muerte”, finalizó.

Fuente: http://www.pescaypuertos.com.ar