Los científicos están evaluando un plan para entrenar a los peces, con la finalidad de que naden hacia las redes, cuando ellos escuchen un tono de señal para la alimentación.

 

Si esto funciona, el sistema podría eventualmente liberar lubinas negras en el océano, en donde alcanza la talla comercial, luego ellos nadan a una jaula sumergida para ser cosechados cuando escuchan la señal.

“Esto suena a locura, pero es real” dijo Simon Miner, un investigador asistente de la Marine Biological Laboratory en Wood's Hole, que recibieron una subvención de $ 270 000 para el proyecto de la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA).

Miner informó que los peces especialmente entrenados podrían algún día reforzar las poblaciones de lubina negra. Los productores de peces podrían estar mejor adaptados a la naturaleza si ellos llaman a los peces a alimentarse cada cierto tiempo.

El principal objetivo es reducir los costos de la piscicultura. Si los peces pueden ser entrenados para retornar a los productores después que se alimentan en el océano abierto por varios días, las granjas podrían ahorra dinero en alimento y reducir la cantidad de desechos de peces liberados en áreas concentradas.

La pregunta clave para los piscicultores es ¿Cuántos peces pueden retornar? y  ¿Cuántos se pierde a través de predadores o simplemente ya no regresan?

Randy MacMillan, presidente de la National Aquaculture Association, indicó que los piscicultores no serán fácilmente convencidos para adoptar el “ranching” en mar abierto.

“El lado comercial es escéptico” dijo MacMillan, quien trabaja en una granja de trucha en Idaho.

El proyecto de Massachusetts es uno de los varios experimentos financiados por el gobierno federal, como parte de la investigación en acuicultura.

“Estamos buscando innovaciones que hagan la diferencia para las comunidades costeras y el ambiente” destacó Michael Rubino, administrador de acuicultura de NOAA.

Experimentos previos han usado el sonido para entrenar a los peces para que se alimenten.

En Japón, los científicos vienen usando el sonido para mantener a los peces de crianza en ciertas áreas, en donde pueden ser capturados a través de los métodos tradicionales. Pero no han logrado que los peces regresen a las instalaciones de donde fueron liberados.

El proyecto se inicio el último verano usando 6 500 lubinas negras, un pez que se halla entre Florida y Cape Cod y que migra al sur de New Jersey en el invierno. La especie crece hasta alcanzar tres libras y 20 pulgadas en longitud.

Fuente: Associated Press