(La Voz de Galicia).- La acuicultura es una de las actividades económicas más dinámicas de la UE: crece a un ritmo del 8% anual, promueve la investigación en nuevas tecnologías, crea empleo estable, de calidad y con una envidiable participación de la mujer, y sitúa además a los Veintisiete a la vanguardia de uno de los sectores con más futuro del mundo.

 

Pero, sorprendentemente, el marco regulador en el que se mueven los protagonistas de ese exitoso proceder no está pensado para ellos, sino para sectores como la pesca y la agricultura, con los que apenas comparten necesidades.

 

«Es cierto, no habíamos previsto un desarrollo tan rápido», reconoció ayer el jefe de la Unidad de Acuicultura de la Comisión Europea, Jean Claude Cueff, quien asistió en la Comisión de Pesca del Parlamento Europeo a una audición pública sobre las perspectivas del sector. «El traje con el que hemos vestido a la acuicultura no está pensado para ella», admitió.

La UE produce al año alrededor de 1,4 millones de toneladas de pescado procedente de esa actividad. Y eso representa casi un 50% más que hace 15 años, aunque la cifra apenas ha crecido desde el año 2000. Y eso demuestra que el sector «está estrangulado», tal y como explicó ayer en la Eurocámara Richie Flynn, secretario de la Asociación Irlandesa de Acuicultores, una de las organizaciones que asistió ayer al seminario. Según Flynn, hoy existen más de 400 textos legislativos para regular cómo, cuándo y dónde se puede producir pescado y marisco de piscifactoría. «Las leyes tienen que servir para apoyar a la industria, no para ponerla en peligro», advirtió.

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A la sesión de ayer también acudieron representantes de la Asociación Empresarial de Productores de Cultivos Marinos (Apromar), a la que pertenecen varias empresas de Galicia, la comunidad española líder del sector: más de 300.000 toneladas de producción con un valor de 290 millones de euros y cerca de 4.500 empleos directos.

Para ellos la acuicultura necesita un trato diferenciado, una tesis en la que coinciden la práctica totalidad de las asociaciones e instituciones europeas relacionadas con el sector, como la Federación de Maricultores Griegos, cuya portavoz, Lara Barazi, llegó a llegar a reclamar el desacoplamiento de la pesca y la acuicultura en el organigrama de la Comisión Europea.

Ese paso quizá parezca demasiado ambicioso de manera inmediata, pero no a largo plazo. Ayer mismo, la Comisión anunció que reestructurará su Dirección General de Pesca y Asuntos Marítimos para adaptarse a la nueva estrategia en la que pretende integrar a todos los asuntos relacionados con el mar. Y en esa nueva política, los acuicultores esperan ver indicios de que las cosas han empezado a cambiar.

Fuente: http://www.lavozdegalicia.es