Por Alexei Barrionuevo
New York Times , USA
Traducción: Aquahoy

PUERTO MONTT, Chile.-  Mirando sobre las montañas verdes que cuentan con miles de apacibles canales de agua en el sur de Chile, es difícil imaginar que alguna cosa este por ocurrir. Pero debajo de las redes que rodean las piscigranjas, los salmones están muriendo.

 

Un virus llamado anemia infecciosa del salmón (ISA), esta matando a millones de salmones destinados para la exportación a Japón, Europa y USA. La diseminación de la plaga esta haciendo temblar a la tercera industria de exportación de Chile, lo que ha dejado preocupada a la población debido a la perdida de más de 1 000 empleos.

Esto ha llevado a que las empresas enfrenten cargos de los biólogos y los ambientalistas, quienes indican que la crianza de salmón en jaulas sumergidas están contaminando las aguas algunas vez prístinas y produciendo peces potencialmente no sanos.

Algunos dicen que la industria esta criando a sus peces a la vez que se exponen al desastre, y los productores se ven envueltos en más presión para cambiar sus métodos para preservar las aguas azul cobalto del sur de Chile para el turismo y la otra vida marina.

“Todos estos problemas están relacionados a una subyacente falta de controles sanitarios” dijo Dr. Felipe C. Cabello, un profesor en el Department of Microbiology and Immunology at New York Medical College en Valhalla, que estudio la industria pesquera de Chile. “Las infecciones de parásitos, infecciones virales e infecciones de hongos se diseminan cuando los peces están estresados y los centros están muy juntos”.

Los ejecutivos de la industria reconocer algunos de estos problemas, pero ellos rechazan la noción de que sus prácticas son no seguras para los consumidores. Los funcionarios estadounidenses informaron que el nuevo virus no es peligroso para lo humanos.

Pero los últimos brotes se han presentado después de un brote de enfermedades no virales en los últimos años, las empresas reconocen que esto les ha conducido a usar altos niveles de antibióticos. Los investigadores dijeron que la práctica se ha extendido en la industria chilena, la cual es una combinación de productores internacionales y chilenos. Algunos de estos antibióticos, ellos dijeron, están prohibidos para su uso en USA.

Muchos de estos salmones terminan en los supermercados estadounidenses, a donde se destinan cerca del 29% de las exportaciones chilenas. Mientras que los peces provenientes de China se encuentran bajo especial escrutinio en los últimos meses, aquí en Chile los reguladores vienen organizando un registro que también trace el uso de medicamentos, dijeron los investigadores.

El nuevo virus se esta diseminando, pero inicialmente afecto a los peces de Marine Harvest, una empresa noruega que es el productor de salmón de crianza más grande del mundo y exporta cerca del 20% del salmón que sale de Chile.

El salmón producido en Chile por Marine Harvest, son vendidos en los supermercados Costco y Safeway, entre otros supermercados, indicó Torben Petersen, director de Marine Harvest.

Arne Hjeltnes, el principal portavoz en Oslo para Marine Harvest, dijo que la empresa reconoce que el uso de antibióticos también es alto en Chile y que las jaulas de los peces al estar juntos contribuyen con el problema. Hjeltnes indicó que Marine Harvest da la bienvenida a las regulaciones ambientales más rígidas.
 
“Algunas personas abogan que esta industria están buena para ser verdad” destacó Hjeltnes. “Pero mientras que todos estaban haciendo bastante dinero y les estaba yendo bien, no había razones para tomar medidas”.

Hjeltnes llamó a la crisis actual “abriendo los ojos” a las diferentes medidas que son necesarias.

En una reciente visita a puerto de Castro, cerca de 105 millas al sur de Puerto Montt, un almacén contiene cientos de bolsas, algunas pesan hasta 2 750 libras,  llenas con alimentos de salmón y medicamentos.

Las bolsas, muchas de las cuales están rotuladas como “Marine Harvest” y “alimento medicado” para peces, contienen antibióticos y pigmentos, además de hormonas que hacen que los peces crezcan más rápido, explicó Adolfo Flores, director del puerto.

Los ambientalistas dijeron que el salmón viene siendo criado para exportar  a expensas de lo que ocurre alrededor. Se requieren el equivalente de 7 a 11 libras de pescado fresco para producir 2 libras de salmón de crianza, según las estimaciones.

Las heces del salmón y los alimentos liquidando el oxígeno del agua, matando a la otra vida marina y diseminando enfermedades, informaron los biólogos y ambientalistas. Los salmones que escapan están comiendo a otras especies de peces y están empezando a invadir ríos y lagos, de lugares tan lejanos como el país vecino Argentina, dijeron los investigadores.

“Es simplemente imposible producir peces a una escala industria de una forma sostenible” dijo Wolfram, director del programa de conservación marina del Proyecto Pumalin, una iniciativa de conservación privada en Chile.  “Usted nunca conseguirá el equilibrio ecológico”.

Cuando las empresa iniciaron la crianza del no nativo salmón del Atlántico hace dos décadas, la crianza del salmón fue visto como una bendición del cielo para estas áreas escasamente pobladas de pueblos pesqueros.

La industria ha crecido ocho veces desde 1990. Hoy emplea a 53 000 personas directa o indirectamente. Marine Harvest viene gestionando el sistema de crianza de peces cerrado más grande del mundo en el río Blanco, cerca Puerto Montt, en donde 35 millones de peces al año son criados hasta que alcancen un tercio de onza.

Debido a que la industria abandona las Región de Los Lagos en búsqueda de aguas no contaminadas, los residentes locales están enfadados y preocupados por su futuro.
 
Las empresas de salmón “están robándonos nuestra abundancia” dijo Víctor Gutiérrez, un pescador de Cochamó, un pueblo del golfo de Reloncavi, que esta salpicado con granjas de salmón. “Ellos traen enfermedades y luego nos dejan con sus problemas”.

Desde que se descubrió el virus en Chile, en el mes de julio, Marine Harvest cerró 14 de sus 60 centros y anunció que despediría a 1 200 trabajadores, o un cuarto de sus operaciones chilenas. Desde que la empresa anunció que se trasladará al sur, a Aysén, el gobierno informo que el virus se ha extendido también a ese lugar, en los dos brotes no estuvo involucrado Marine Harvest.

Los funcionarios de la industria dijeron que Chile está sufriendo el crecimiento similar a las operaciones en Noruega, Escocia e Islas Faroe, en donde diferentes formas de virus ISA golpearon previamente.
 
Noruega, el mayor productor de salmón del mundo, eventualmente decidió diseminar sus granjas de salmón lo más lejos posible, reduciendo el estrés en los peces, y respondió a la criticas de uso elevado de antibióticos con fuertes regulaciones y el desarrollo de vacunas.

Los investigadores en Chile dijeron que los problemas de la crianza del salmón se presentaron con los últimos virus. Sus preocupaciones reflejan las de la  Organization for Economic Cooperation and Development (OECD) en Paris, institución que crítico la industria de la piscicultura en Chile en su informe del 2005.

La OECD dijo que la industria necesita limitar los escapes del salmón a cerca de un millón al año; controlar el uso de fungicidas como el verde de malaquita, un carcinógeno que fue prohibido en el 2002; y regular mejor el uso de colorantes para hacer al salmón más rosado, que viene siendo asociado con los problemas de retinas en humanos. El informe también indicó que el uso de antibióticos fue “excesivo”.

Los funcionarios de Sernapesca, la agencia de pesca de Chile, declinaron repetidamente los requerimientos de una entrevista para este artículo y no respondieron a las preguntas escritas que se les envió hace una semana atrás.

Pero Cesar Barros, el presidente de SalmonChile, una asociación industrial, dijo: “Estamos trabajando con el gobierno para mejorar la situación”.

Barros rechazo las criticas a las condiciones sanitarias, indicando que no hay evidencia científica para apoyar estos reclamos. Pero los investigadores responsabilizan de que la industria venga rechazando el pago de los estudios científicos, de los cuales Chile adolece.

Los residuos de antibióticos vienen siendo detectados en el salmón chileno que han sido exportados a USA, Canadá y Europa, menciono el Dr. Cabello.

Cabello estimo que de 70 a 300 veces más antibiótico viene siendo usado por los productores de salmón en Chile para producir una tonelada de salón en comparación con Noruega. Pero no existen datos para corroborar estas estimaciones, destacó Cabello, “Debido a que casi siempre hay un mercado negro de antibióticos en Chile para la acuicultura del salmón”.

Los investigadores informaron que algunos antibióticos no están permitidos en la acuicultura estadounidenses, flumequine y ácido oxolinico, son legales en Chile y pueden incrementar la resistencia a antibióticos en la personas. En junio del año pasado, la Food and Drug Administration (FDA) de USA bloqueó la venta de cinco tipos de alimentos de origen acuáticos chinos debido al uso de fluoroquinolones y otros aditivos.

Pero un gran número de peces no son inspeccionados. La FDA inspeccionó solo el 1.93% de todos los alimentos de origen acuático importados en el 2006, indico la Food and Water Watch, citando datos de la FDA.

Stephanie Kwisnek, portavoz de la FDA, informó que ella no conocer el porcentaje inspeccionado; pero indico que la FDA evaluó 40 muestras de las 114 320 t de salmón importados desde Chile en el 2007. Ningunas de estas dieron positivo para verde malaquita, ácido oxolinico, flumequines, Ivermectin, fluoroquinolones o residuos de medicamentos.
 
La FDA esta planeando una visita de inspección para evaluar todos los controles sobre las granjas de salmón en Chile, agregó Kwisnek.

Petersen, director de Marine Harvest en Chile, destacó que la empresa planea retorna a la Región de Los Lagos en pocos años, una vez que el área este libre de contaminación. A largo plazo, expresó Petersen, Marine Harvest se despedirá de los lagos de agua dulce de Chile y producirán salmón en sistemas cerrados en donde ellos pueden mantener un “control biológico”.

Mientras tanto, los pescadores que vienen siendo afectados por la industria de la piscicultura solo pueden esperar mejores días. Gutiérrez expresó que hace seis años, el y su socio podrían capturas hasta 1 100 libras de robalo en un día típico. Actualmente, el puntualizo que solo captura 88 libras.

Gutiérrez lamenta los cambios que ha observado en el pez: ellos son más atractivos que antes, y su piel esta flácida. El sospecha que los peces silvestres estuvieron comiendo el mismo alimento que se usa en la alimentación del salmón, el cual cae al fondo del mar.

“Si el agua continua siendo contaminada, simplemente tendremos que ir a otra área a hallar nuestros peces” menciono Gutiérrez. “Pero esto se esta volviendo más y más difícil”.