(Diario Siglo XXI).- La Universidad de Murcia (UMU) desarrolla un proyecto de investigación experimental que intentará repoblar a finales de esta primavera parte de la pradera de posidonia de una zona de la costa de Águilas (Murcia) donde desapareció por efecto de la contaminación, según informó a Europa Press el director del estudio y profesor titular de ecología de la UMU, Arnaldo Marín.

 

El proyecto, que se titulará "Técnicas de Recuperación y Expansión de las Praderas de Posidonia Oceánica mediante reimplante con semillas", tendrá un coste de más de 360.500 euros que costeará la Secretaría General para el Territorio y la Biodiversidad dependiente del Ministerio de Medio Ambiente. Así, participarán unas 15 personas, y recibirá una ayuda de Caja Mediterráneo (CAM) para contratar un becario de investigación.

Estas plantas, por su origen terrestre "tienen flores y frutos", y la idea del proyecto será recolectar las semillas naturales, germinarlas en laboratorios, atendiendo a las diferentes condiciones de luz, nutrientes, y sustratos apropiados para su crecimiento, para volver a llevarlos al mar una vez que han germinado, precisó Marín.

Y es que las barreras de posidonia "son plantas basculares, como las de tierra, de forma que sería el equivalente a un bosque antiguo, aunque se adaptaron al mar, y puede vivir varios siglos, hasta 600 años o más", precisó. Así, la planta se distribuye desde la zona de mareas, a cero metros, hasta los 20 ó 30 metros de profundidad.

Forma praderas de kilómetros de extensión a lo largo de todo el mar Mediterráneo, aunque las mayores extensiones de la península ibérica se localizan entre Alicante y Almería, y la extensión más grande está en la costa de la Región de Murcia.

Esta especie es muy longeva, y cuando muere, la tasa de recuperación es "muy lenta", apuntó Marín, de tal manera que una pradera afectada "puede tardar varios siglos en volver a colonizar la superficie y su extensión horizontal puede ser de cinco o seis centímetros al año", concretó.

Esto implica que la escala de tiempo de recolonización de posidonia oceánica "es de varias centurias", y por lo tanto, las pérdidas de gran escala de esta planta "deben ser consideradas como irreversibles en escalas de tiempo de gestión humana", según un comunicado del Ministerio.

En este sentido, las praderas forman "uno de los ecosistemas más característicos y sensibles del mar Mediterráneo", añadió. De hecho, concretó que se trata de una especie tan sensible que "cualquier actuación en el mar debe tener en cuenta su presencia, ya que es una variedad protegida por la legislación española y europea".

Entre las agresiones que merman esta barrera y reducen su extensión se encuentran los vertidos incontrolados procedentes de urbanizaciones, industrias, y de la acuicultura, así como la salmuera de las desalinizadoras y los efectos de la pesca de arrastre.

El motivo de su sensibilidad es que la especie "está adaptada a condiciones constantes de luz, temperatura y sedimentación, y muere si se modifica ligeramente, es muy sensible a los cambios ambientales", así si se instala una desaladora en una bahía cerrada "puede acabar con toda la pradera", destacó.

Y es que la salmuera le afecta "porque la planta es muy sensible a los cambios de salinidad, de tal forma que, si el Mediterráneo se encuentra a un 36,5 ó 37 por mil, un pequeño cambio hasta los 37,5 por mil, aproximadamente, la planta muere, aparece necrosis en la hoja", determinó.

Por su parte, los vertidos urbanos y los de las granjas de peces "tienen nutrientes que favorecen el crecimiento de las algas que hay en la columna de agua y que crecen encima de las hojas de esta planta".

Este aumento "produce una cambio en la calidad del agua y aumento de las microalgas, lo que incrementa la turbidez y hace que llegue menos luz al fondo y muera la planta", aseveró. Por otro lado, si le crecen algas en las hojas hace que le ataquen herbívoros, como peces y erizos, que se comen la hoja.

De forma unilateral la planta de posidonia "tardaría varios siglos en recuperarse, y siempre que las condiciones ambientales volvieran a su situación original", de forma que el proyecto experimental de la UMU, intentará acelerar el proceso con la implantación de plántulas procedentes de semillas naturales en lugares en las condiciones se han reinstaurado.

Estas plantas, por su origen terrestre tienen flores y frutos, la idea del proyecto es coger estos frutos, recolectarlos, germinarlos en laboratorios, atendiendo a las diferentes condiciones de luz, nutrientes, sustratos apropiados para su crecimiento, y una vez que han germinado, se volverían a llevar al mar, a la zona a la que desapareció la pradera y las condiciones se han reinstaurado.

Como punto de partida, Marín reconoció que se hicieron previamente algunos intentos a nivel de laboratorio, pero aclaró que "esta será la primera vez que se intentará en el medio natural", motivo por el que su equipo tendrá que desarrollar "todas las técnicas de cultivo en laboratorio de traslado al mar y fijación en el mar".

Al respecto, dijo tener "la experiencia de haber trabajado con posidonias e intentos preliminares que indican que probablemente tendremos éxito", y expresó su esperanza en que "será una herramienta de aplicación para la recuperación de praderas en el litoral".

El proyecto durará hasta el año 2008, 2009, y la idea será hacer una recuperación "con cierta extensión para que sea significativa y demuestre que se puede llevar a cabo la técnica", e indicó que la técnica será similar a la de una replantación en tierra aunque advirtió dificultades como el oleaje, por lo que la técnica de fijación "habrá que desarrollarla de nuevo", concluyó.

El equipo de investigación de la UMU completará este experimento en colaboración con el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (Imedea), que es un instituto mixto entre la Universidad de las Islas Baleares (UIB) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Además, participarán las empresas "Contesma & Comprotec Medio Ambiente".

El estado actual de la ciencia y la tecnología en España en relación con el empleo de semillas de posidonia oceánica para la restauración de praderas degradadas es "nulo", según el Ministerio, que especificó que no existen experiencias previas en esta línea de investigación que se hayan realizado en territorio español.

Sin embargo, en España existen "escasas y recientes experiencias relacionadas con la restauración de praderas degradas mediante técnicas de transplante vegetativo empleando haces que son arrancados de la pradera de forma natural", precisó.

Fuente:  http://www.diariosigloxxi.com