(El Llanquihue).- Frente al anuncio de la cadena de supermercados Safeway de suspender la compra de Salmón Chileno, Fundación Terram calificó la medida como una alerta más, de las malas prácticas ambientales y los serios problemas de regulación y fiscalización que se observan en la industria chilena, lo cual no sólo afecta a las empresas sino que también a la comunidad en general y a los trabajadores/as en particular.

 

Como una alerta y un hecho de suma relevancia para el país, calificó el Coordinador del Programa de Recursos Naturales de Fundación TERRAM, Francisco Pinto.

“La decisión de la cadena Safeway de suspender la compra de salmones chilenos es una señal de alarma para una industria que definitivamente no puede continuar con tal nivel de despreocupación en sus prácticas sanitarias y ambientales y cuya autorregulación es derechamente ineficaz. Además, es una alerta para que el gobierno cumpla con su rol fiscalizador y de manera urgente revise y modifique la normativa actual”.

“La expansión de la epidemia del virus ISA y el brote del piojo de mar, caligus, son manifestaciones claras de que la industria no lo ha hecho bien en materia ambiental y no ha actuado de forma precautoria, anteponiendo sus intereses económicos de corto plazo en desmedro del medioambiente. En este sentido, nos parece altamente preocupante que el gremio salmonero, según palabras de su propio Presidente, César Barros, no haga ningún mea culpa y siga aún predicando que son una industria exitosa y que todos estos problemas son puntuales y a causa de “sus enemigos”, enfatizó Francisco Pinto.
 
Uso excesivo de antibióticos
 
Además, el economista de Fundación TERRAM, recalcó que “el uso excesivo de antibióticos ha sido advertido por larga data por organizaciones civiles, científicos e incluso por la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) en su informe sobre la evaluación ambiental de Chile”, agregó que “las autoridades ambientales deben tomar una posición más proactiva en materia de regulación, más aún considerando la actual expansión de la industria a la Región de Aysén, la cual, con los actuales estándares de manejo puede ser nefasta. Ya no es posible seguir creyendo en la en la buena voluntad de las empresas”.


Finalmente, Pinto manifestó que no debería sorprender que otros compradores de salmón chileno adopten medidas similares, ya que el cuestionamiento internacional que se ha hecho de las prácticas ambientales y a las precarias condiciones laborales, son cada vez mayores.

Fuente: http://www.diariollanquihue.cl