Por: P. J. Waters
El verano y los bajos niveles de oxígeno en los estanques van de la mano. Cuando la temperatura del agua se incrementa, la capacidad del agua para retener oxígeno se reduce. Los bajos niveles de oxígeno generan estrés o muerte de los peces. Sin embargo, la perdida de peces puede ser minimizada o eliminada con un mejor conocimiento de la relación alga/oxígeno.

 

La mayor parte del abastecimiento de oxígeno en el estanque proviene de las algas que existen. Durante el día el alga realiza el proceso de la fotosíntesis. Simplemente el alga consume dióxido de carbono (CO2) y libera oxígeno (O2).

No obstante, durante la noche el proceso es a la inversa y el alga empieza a respirar. Esto significa que el alga consume O2 y libera CO2, similar a los humanos y peces. Es por esta razón que los bajos niveles de oxígeno típicamente ocurren las horas de la noche. Si la población alga produce el suficiente oxígeno durante las horas de luz para compensar el oxigeno que es removido por todos los organismos (algas, bacterias, peces, etc) no se producirá el estrés como consecuencia de la falta de oxígeno.

Sin embargo, si no se produce la suficiente cantidad de oxígeno durante la horas de luz, por ejemplo por ser un día nublado, la muerte de las algas, o interrupciones del proceso fotosintéticos; la carencia de una aireación apropiada podría conducir a perdidas de los peces y otros estrés relacionados al oxígeno. De esto, podemos ver que es importante el alga para la salud del estanque.

El estrés relacionado con el oxígeno en la mayoría de los peces se presenta cuando las concentraciones de oxígeno bajan a 3 o 4 partes por millón (ppm). De esta forma, una buena regla para usar la aireación es cuando el oxigeno disuelto se encuentra a 3 ppm o menos a la salida del sol.

La aireación es definida en acuicultura como la transferencia de oxígeno del aire al agua. Existe una amplia variedad de aireadores disponibles; sin embargo cada uno tiene un objetivo común; exponer la mayor cantidad de agua al aire por hora.

Esencialmente, un buen aireador debe agitar el agua para crear la gota más pequeña posible. Si no se cuenta con un aireador y se presenta los bajos niveles de oxígeno; se puede crear un refugio de oxígeno para reproducir los efectos de un aireador. Algunos ejemplos incluyen a una simple bomba que lanza el agua como una fuente. De esta forma el agua viaja a través del aire y asimila el oxígeno atmosférico, resultando en un refugio de oxígeno que puede ayudar a los peces durante la noche.

P.J. Waters es un extensionista en acuicultura de la Auburn University Marine Extension and Research Center. Puede comunicar con el a: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. .

Fuente: Al