BAJA CALIFORNIA (La Jornada).- En el puerto de Ensenada se encuentra el Banco de Germoplasma, único en México dedicado a especies acuáticas donde se guarda esperma de organismos marinos y de agua dulce de importancia biológica y comercial, que permitirían, inclusive, activar programas de repoblamiento y recuperación de biodiversidad marina.

 

Especies acuáticas explotadas comercialmente, entre ellas las poblaciones naturales de abulón, pueden beneficiarse con este banco, que también resguarda semen y ovocitos de organismos marinos, y que opera desde hace tres años.

El Banco de Germoplasma de Especies Acuáticas de Baja California se encuentra dentro de las instalaciones del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE), bajo la responsabilidad de la doctora Carmen Paniagua Chávez, investigadora del departamento de acuicultura, quien dio a conocer que se ha trabajado con especies, como abulón, camarón, totoaba, lenguado, trucha, ostión y pepino de mar.

Cabe señalar que la totoaba es una especie en peligro de extinción del Mar de Cortés.

“Estamos abiertos para preservar material de cualquier especie importante, ya sea por motivos biológicos, de conservación o comerciales, como el caso de la almeja panopea o el pepino de mar, que están comenzando a ser explotadas fuertemente”, señaló.

Los objetivos de este banco son lograr un mejor manejo de los reproductores de las especies, controlar enfermedades, apoyar la recuperación de poblaciones en peligro y realizar investigación y desarrollo biotecnológico.

Si bien este depósito es el único en México que se ocupa en preservar especies marinas y dulceacuícolas que todavía se mantiene en una etapa de crecimiento, el desarrollo de este tipo de bancos aún es incipiente a escala mundial, agregó Carmen Paniagua.

En Estados Unidos, el Programa Nacional de Germoplasma Animal comenzó a almacenar protocolos de preservación para especies acuáticas hace relativamente pocos años, pues se ha enfocado hacia animales terrestres, principalmente ganado, animales de granja, especies silvestres e insectos, y ha transferido al sector productivo 25 millones de cabezas de ganado fertilizado y más de 200 mil embriones de ganado bovino.

Otro de los retos es preservar la diversidad genética de las plantas, dada su importancia en la producción de alimento.
En México alrededor de 30 mil plantas son comestibles de las 250 mil que se conocen; 7 mil se usan como alimento, se cultivan 120, y sólo el arroz, el trigo y el maíz proveen más de 50 por ciento del alimento.

Paniagua Chávez sostuvo que en el caso de los organismos acuáticos existe una pérdida de diversidad genética en aquellas especies que están sujetas a un esfuerzo pesquero, y para contrarrestar se puede proteger su hábitat, regular las pesquerías o bien colectar y almacenar el material genético.

“Como las dos primeras opciones requieren largos periodos para su realización, lo más rápido es preservar esperma, tejidos y larvas de especies acuáticas con la intención de resguardar este material y hacer viable la recuperación de su biodiversidad en el futuro”, señaló.

Por ejemplo, dijo, el abulón rojo muestra un decremento de organismos machos en las granjas donde se produce, debido a una posible reversión sexual. Otro caso es una especie que ha sufrido gran mortalidad en la península de Baja California, el abulón negro, cuya situación actual se desconoce, aunque se sabe que en California se debe al síndrome de deshidratación.


“En ambas situaciones el Banco de Germoplasma del CICESE puede jugar un papel importante. En el caso del abulón rojo, en primer término, se podría apoyar a la pesquería y a las granjas preservando el esperma de los organismos machos. Respecto del abulón negro, al parecer unos cooperativistas encontraron algunos ejemplares en aguas cercanas a El Rosario. De ser así, se les podría inducir al desove y preservar criogénicamente el esperma, con el objeto de implementar, posteriormente, programas de repoblamiento”, precisó la investigadora.
Métodos de preservación

El proceso de congelamiento de muestras y el uso de preservantes se encuentra por debajo de los 196 grados centígrados (nitrógeno líquido), temperatura en la que la única actividad que se registra es –de manera ocasional– cierta vibración molecular, y que en teoría permitiría la preservación por tiempo indefinido. Hay casos de vacas fertilizadas con muestras de esperma de toro que datan de los años 70.

Para evaluar la viabilidad de las muestras mensualmente se revisa la calidad del esperma verificando su movilidad, su habilidad para fertilizar y la integridad de membranas, mitocondrias y otros organelos mediante técnicas de fluorescencia.


Así, comentó la doctora Paniagua, se ha observado que las muestras congeladas con éxito no pierden viabilidad por estar almacenadas mucho tiempo en el nitrógeno líquido, sino por su manipulación, es decir, por el estrés térmico que provoca sacar las muestras de los contenedores donde se encuentran, ya que implica cambiar la temperatura en la cual se han conservado.

El Banco de Germoplasma de Especies Acuáticas de Baja California tiene suficiente espacio y tanques de conservación para preservar no solamente aquellas células que tienen capacidad de reproducirse o dar origen a otras, sino también para almacenar ADN, bacterias (de interés en patología) o larvas (como las trocóforas de abulón, de ostión y otros organismos), pues existe el interés de que se convierta en un banco nacional orientado a especies acuáticas.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx