México D.F. (Milenio). A pesar de sus bondades nutricionales, la industria pesquera en México no ha desarrollado todo su potencial, incluida la acuicultura, lo que se refleja en su bajo consumo, menos de diez kilos por persona al año, en tanto que en Islandia se habla de ochenta y en Japón 50.

 

Para aprovechar ese potencial, el Estado de México ocupa el primer lugar como productor acuícola, con siete mil toneladas cada año —con un valor comercial primario de 300 millones de pesos— y destaca como productor de trucha, carpa y rana toro, nuevas opciones en restaurantes gourmet.

Una parte de estos se comercializan los fines de semana en zonas como Malinalco, Valle de Bravo, Villa del Carbón o Amanalco, que además han desarrollado la oferta de servicios de ecoturismo, pesca y restaurantes.

La acuilcultura se ha mostrado como una actividad emergente. A decir del director de esta actividad en el Estado de México, Alfredo Aranda, en los pasados 10 años ha registrado un crecimiento de diez puntos porcentuales.

Se trata de la producción de alimentos en medios acuáticos cuyo potencial de crecimiento permite el uso racional de los recursos de manera integral y equilibrada, además de ser una actividad alterna a la agricultura y ganadería.

A pesar de su liderato nacional en estas especies, el funcionario comentó que, de acuerdo con el programa estratégico del sector, “más que tratar de crecer en volumen, se trata de incursionar en segmentos de mercado especializados, ya no tanto en producir alimentos en fresco sino darles un valor agregado para poder competir con los artículos importados de España, Chile o Canadá”.

Para competir en ese nicho, desde hace cinco meses la empresa Pracimex elabora en Lerma una salchicha de pescado con base en trucha, la cual no necesita refrigeración y tiene una vida en anaquel de seis meses.

Además, desde la década de los 90 inició en México el cultivo de la rana toro, en 14 criadores que producen 52 toneladas del anfibio, que tiene un gran potencial de crecimiento en restaurantes gourmet y comunidades cercanas a las granjas.

Los picos de venta de los productos pesqueros son dos: las fiestas decembrinas y la Semana Santa, de hecho este segundo periodo representa 49 por ciento de las ventas de pescado.

Cada año se pescan en los litorales del país tan sólo 1.5 millones de toneladas, cifra que lo coloca en el sitio 17 a escala mundial.

 

Fuente: http://www.milenio.com