(La Gaceta).- La pesca del pacú no es para novatos. Requiere sigilo, capacidad de observación y conocer muy profundamente las costumbres alimenticias de la especie. Por eso es uno de los grandes trofeos que pueden regalar las aguas del litoral. La temporada de capturas abarca desde diciembre hasta marzo.

 

Entre otras, los pescadores usan de carnada mojarras, masa, caracoles y hasta manzanitas silvestres (es un animal omnívoro con tendencia al frugivorismo -comedor de frutos-). Una vez detectado el pacú, no hay que hacer ningún ruido. Y en caso de “clavarlo”, es muy importante elegir el terreno donde se va a plantear la lucha para no ahuyentar a otros ejemplares.

En Tucumán, esta especie no se consigue ni en las pescaderías. De allí que sería una gran noticia que se produzcan en criaderos en unos cuantos meses, a partir de la experiencia que se realiza en El Cadillal.

En el orden nacional, la acuicultura aporta una producción de pacú que ronda las 400 toneladas anuales. El precio para el productor superaba los $ 5 el kilo, el pescado entero. En las pescaderías de Buenos Aires, durante la Semana Santa, se vendía el kilo de pacú en $ 40 y el filete $ 50; la trucha a $ 40 y el pejerrey a $ 45 el kilogramo.

Los ensayos en Tucumán avanzan con un monitoreo permanente de los ejemplares que se adquirieron en Clorinda, Formosa. Se los alimenta con un complejo alimenticio que se compra preparado. No tienen parásitos, sus colores -gris y naranja- son fuertes y los más grandes pesan unos 200 gramos.

Carlos Riviere, técnico de la Dirección de Flora, Fauna Silvestre y Suelos, explicó que las zonas aptas para producir pacú en Tucumán están en la llanura y que sería importante que la especie pueda comercializarse en el orden local, por su aporte en proteína de alta calidad en la alimentación humana.

Fuente: http://www.lagaceta.com.ar