Por: Rafael Navarro
El Mundo , España

CHILOÉ.- Desde hace más de una década, los salmoneros del Norte y el Sur de América viven una particular pugna, pareja al vertiginoso aumento de la producción en las piscifactorías de Chile -han multiplicado su superficie por cuatro desde 1990- que recorta la cuota de mercado del salmón salvaje o de pesca que se captura en EEUU.

 

La mecha la ha encendido esta vez un artículo de The New York Times en el que se aseguraba que los salmoneros instalados en Chile están usando antibióticos de forma indiscriminada para combatir el virus de la Anemia Infecciosa del Salmón (ISA en sus siglas en inglés).

Se trata de una enfermedad muy contagiosa entre los animales, que carece de efectos para los humanos, y que provoca una anemia severa y hemorragias internas que acaban matando al pez.

La polémica ha generado gran preocupación después de que la cadena de supermercados nortemericana Safeway haya anunciado la suspensión temporal de sus compras de salmón a la multinacional noruega Marine Harvest, propietaria de las piscifactorias de la isla de Chiloé (Chile) donde se han detectado los primeros focos.

Las empresas salmoneras instaladas en Chile (noruegas, japonesas, españolas y chilenas) y el Gobierno que preside Michelle Bachelet aseguran que se trata de falsas acusaciones ya que no existe ningún antídoto, la única medida que se puede adoptar es aislar las instalaciones afectadas y aplicar máxima higiene para evitar los contagios.

El gerente general de Pesquera de El Golfo, Alberto Romero, cree que "Alaska junto con las ONG ambientalistas comienzan a generar campañas en contra del salmón de cultivo para abrir sus mercados justo en estos meses, cuando es primavera en el hemisferio norte donde se incrementa la producción de salmón salvaje", en declaraciones recogidas por Diario Financiero.
En la misma línea se han manifestado varios representantes del sector, según la prensa local. El gerente comercial de Pescachile (Pescanova), Alejandro Reinstein, en declaraciones a EL MUNDO, se mostró sorprendido por las acusaciones ya que "en Noruega llevan conviviendo con el virus desde hace 20 años y la única medida eficaz ha sido aislar los cultivos".

El representante de la empresa española, cuyos cultivos están ubicados en regiones no afectadas por la enfermedad, advierte que no hay una solución inmediata y que tendrán que aprender a sortear los efectos de la plaga.

Chile se ha convertido en pocos años en el segundo productor con el 30% de cuota de mercado tras Noruega (35%).
Pero la polémica ha cobrado casi tintes de conflicto diplomático después de que el embajador chileno en EEUU, Mariano Fernández, enviase un carta a The New York Times desmintiendo su información.

Antes de ser publicada, el periódico norteamericano arremetió contra el Gobierno chileno por otro conflicto, el que se había suscitado una semana antes por la construcción de cinco centrales hidroeléctricas en la zona del Aysén, que promueve la empresa española Endesa.

En un editorial pedía buscar alternativas a esos proyectos. La tensión llegó a la máxima crispación cuando el ministro de energía chileno, Marcelo Tokman, respondió: "Cuando vi el diario me tuve que meter en la página web para cerciorarme que se trataba de un editorial, porque leyendo pensé que se trataba de una publicidad pagada".