Diario Vasco . España

A la pesca extractiva cada vez le cuesta más surtir los mostradores de las pescaderías, y la acuicultura es la alternativa que se ocupa de llenar ese hueco. Además de barcos que se hacen a la mar a diario, Gipuzkoa cuenta con dos plantas de rodaballo, una de cultivo de anguilas y otra de truchas, así como una escuela de acuicultura con sede en Mutriku donde el biólogo Imanol Garate ejerce de prosor.

 

- ¿Qué le parece la guía de WWF Adena?
- Este tipo de consejos se deben de dar y el tríptico no está mal, aunque se debería adaptar un poco más a la realidad. Entre las especies más recomendadas hay pocas opciones que se adecúan a la cesta de compra más tradicional. Faltan pescados de tirada. Hay mucho marisco, pero de pescados nombra sólo el arenque del Atlántico, que nosotros llamamos 'sardina zaharra', el bacalao fresco de Islandia, el rubio, que por aquí no lo conocemos demasiado, y la sardina. Lo demás son mariscos.

- También se recomienda el rodaballo o la trucha de cultivo, aunque la propia guía señala que la acuicultura sin control o de determinadas especies puede generar problemas medioambientales.
- En principio, un producto de acuicultura causa menos problemas de sostenibilidad que uno extractivo. En el resto de los ámbitos de producción primaria esta es una discusión que mentalmente la tenemos superada. Ya no se discute qué causa más impacto, criar cerdos o cazar jabalíes, sobre todo si hay pocos. En la agricultura y en la ganadería el Neolítico ya lo tenemos interiozado, y aquí todavía somos un poco paleolíticos. Al fin y al cabo, la pesca es caza. ¿Problemas de sostenibilidad? Si pescas más de lo que hay... Además, si se habla de acuicultura hay que recordar que una cosa son las técnicas y luego está el ser humano, que es quien le pone la ética. ¿La ganadería es sostenible? Depende. ¿Y la acuicultura? Es cierto que en acuicultura se han hecho burradas, pero no todo es así.

- ¿Qué tipo de burradas?
- En las zonas tropicales, sobre todo en las costas pacíficas de Suramérica (Ecuador, Perú...) y en la zona asiática se han destruído manglares para poder cultivar camarón con un margen de rentabilidad de unos 4 ó 5 años. Antes de los 10 años las camaroneras están cerradas y el ecosistema, destruido. Nosotros tenemos tecnologías y adelantos, pero hay que saber usarlas.

- En este ámbito también hacen falta límites.
- Como en todas las actividades que puedan afectar al medio ambiente hay que establecer unos parámetros, de la misma forma que se le ponen límites a una industria que emite gases. Se deberían controlar, sobre todo, los efluentes, el agua que se echa y de qué calidad es. En las plantas de circulación de agua abierta la repercusión que pueda tener la carga orgánica es insignificante. Otra cosa son las polémicas que se han generado en otras zonas, como en Canarias o en otras del zonas del Mediterráneo con cultivos de acuicultura en jaulas. Lo que está claro es que cuando echas comida siempre hay unos restos, pero si estos van hacia una playa turística se convierte en una actividad incompatible. Lo que hay que hacer es poner medios para que esas cargas contaminantes se minimicen lo más posible.

- En Galicia tienen bateas desde hace muchos años.
- Sí, y ya se han analizado los fondos y se ha visto que, en principio, no afectan al ecosistema de la ría. Porque si provocara afecciones la ría de Arousa estaría fatal, y suelo ir allí y está muy bien.

- Los responsables de Adena dicen que cultivar un salmón resulta muy poco sostenible.
- El caso concreto del salmón no lo conozco porque no soy cultivador de salmón pero, en principio, ¿quién me dice que ese salmón de acuicultura que necesita no sé cuántos, pongamos que cien kilos de harinas de pescado y que, a lo mejor, para coger ese tamaño en el medio natural no necesita 150 kilos? Lo que sí he leído en el Observatorio Español de Acuicultura es que como consecuencia de los salmones que se cultivan en jaulas es posible que se transmitan enfermedades a la población autóctona. Hay que decir que ese tipo de problemas no son generalizados. Nosotros estamos en una zona, imagínate en el Mediterráneo, donde tenemos en jaulas diez millones de doradas. Serían de diez familias diferentes, diez grupos de hermanos de mil. Y en el entorno la población natural de doradas es de cien, o de 15, como mucho. Si se rompiera la jaula, habría una desviación genética tremenda. Es como si de repente a donde yo vivo, a Zumaia, donde somos 9.000 vecinos, vinieran 90.000 personas de diez familias. Los factores autóctonos se perderían. Eso no ha ocurrido, pero es un riesgo que sí se tiene que tener en cuenta. Hay medidas adoptadas sobre muchos tipos de problemas, pero a veces da la sensación de que alguien la tiene tomada con la acuicultura.

- En cambio, cada vez se ven más productos de cultivo en las pescaderías.
- La pesca extractiva y de cultivo son complementarias, y hay casos en los que los dos se han de dar necesariamente. Hay que recordar que hoy en día hay una demanda que no se puede cubrir con la pesca extractiva. Es imposible. No se puede asegurar, por ejemplo, un suministro continuo de doradas al mercado.

- ¿El consumidor se está habituando a estas piezas de cultivo?
- Como ciudadano veo que nuestros hábitos de consumo y de compra están cambiando. Cuando era chaval mi amona hacía la compra del día, entregaba los cascos de las botellas, la leche iba en marmita... Pero entonces había siempre alguien en casa, y hoy en día los dos trabajamos y las cosas cambian. Vas a las grandes superficies, aunque yo soy más de ir a comercios pequeños, pero si tienes poco tiempo y muchas cosas que comprar lo que se necesita es que todas estén en el mismo sitio, y ese es el secreto de las grandes superficies, donde está entrando el pescado de acuicultura. Se asegura un suministro más continuo y es lo que hay. Nos estamos acostumbrando a un montón de cosas y a eso también. Es un hábito sano, no le veo nada malo al pescado de acuicultura. Y depende de si la especie lleva mucho tiempo cultivándose, porque su sabor, su textura... se parece muchísimo más al salvaje.