(La Nación). El presidente de la Comisión de Pesca y Acuicultura de la Cámara de Diputados, Patricio Vallespín (DC), dijo a La Nación que por la imagen de Chile como país exportador y por la transparencia y los intereses de los consumidores, la autoridad chilena debe dar a conocer el nombre de la o las empresas salmoneras involucradas, según la autoridad sanitaria británica, en la exportación de salmón contaminado con el agente químico cristal violeta, al que se le atribuyen efectos cancerígenos. En el mismo sentido se manifestó la diputada socialista Clemira Pacheco, integrante de esa comisión.

 

En tanto, una nueva alerta sanitaria fue emitida el 12 de febrero de 2007, esta vez por la Agencia de Protección de Alimentos de Canadá, al informar que una partida de exportación de salmón proveniente -según la agencia- “de Chile”, fue rechazada por haberse detectado en ella niveles no permitidos de los agentes químicos antiparasitarios “Emamectin” e “Ivermectin”.

Esta vez, a diferencia de las autoridades sanitarias británicas, la agencia canadiense informó que la empresa procesadora de la partida rechazada es Fjord Seafood Chile (Cultivadora de salmones Linao Ltda.). Tanto Fjord Seafood Chile como la Cultivadora de Salmones Linao Ltda., pertenecen hoy a Marine Harvest de capital noruego, cuya filial chilena tiene su asiento en Puerto Montt.

Caso Reino Unido

La Nación Domingo publicó anteayer que la autoridad sanitaria del Reino Unido confirmó oficialmente, el viernes de la semana pasada, que las brochetas de salmón de la transnacional Findus -en diciembre último retiradas del mercado británico e Irlanda por estar contaminadas con el químico cristal violeta- fueron elaboradas con salmón de origen chileno que exportaron “varias empresas”. El Directorio Médico Veterinario (VMD) británico informó a la organización Pure Salmon Camping que, en todo caso, no haría público los nombres de las empresas chilenas “porque afecta sus legítimos intereses económicos”. Anteriormente, la Unión Europea -por informes de Holanda- emitió varias alertas por exportaciones chilenas de salmón contaminados con verde malaquita, que al igual que el cristal violeta se usan para prevenir hongos en la cría de salmones.

El diputado Vallespín afirmó que por la transparencia y los intereses de los consumidores y de aquellos que están siempre atentos al accionar de la industria salmonera que es líder a nivel mundial, debe conocerse el nombre de la o las empresa involucradas, de acuerdo a la información de la autoridad británica. “Porque si son empresas grandes, la situación es mucho más crítica que si son más pequeñas”, dijo Vallespín.

Por su parte, la diputada PS Clemira Pacheco coincidió con que se debe conocer el nombre de estas empresas porque, por culpa de unas pocas podría ocurrir un boicot a todo el sector salmonero, lo que acarrearía un grave problema social por la gran cantidad de gente que trabaja en esa industria. “Si la autoridad británica no entrega los nombres, el Gobierno chileno debe exigirlos”, dijo.

Como el diputado Vallespín, Pacheco dijo: “Si los británicos no entregan sus nombres el Servicio Nacional de Pesca chileno tiene las vías para conocer cuáles son las firmas cuestionadas”.

Al respecto, Vallespín agregó: “Chile tiene que actuar con fuerza en todos los casos donde no se está cumpliendo la normativa”. Y agregó que, “lo más grave es que puede afectar la imagen de Chile como país exportador, porque el desarrollo del país está vinculado en gran medida al proceso de exportación, y este tipo de ruidos afecta -sin duda -la imagen del país y específicamente la de todo el sur austral de Chile”.

Marine Harvest y Sernapesca

Consultada ayer la empresa Marine Harvest acerca de la alerta emitida por la autoridad sanitaria canadiense, respondió, a través de la oficina de comunicaciones, que “se está recabando información” y que en las próximas horas podría haber un pronunciamiento.

Por su parte, sobre este punto Sernapesca informó a La Nación que el benzoato de emamectina es un fármaco antiparasitario que se encuentra registrado para uso en peces, frecuentemente utilizado por la industria salmonera y que no representa riesgos para la salud de las personas si los residuos que se encuentren en los alimentos están por debajo de los límites máximos permitidos.

Según el director de Ecocéano, el médico veterinario Juan Carlos Cárdenas, los fármacos detectados por la autoridad sanitaria canadiense, “no deben aparecer como residuos en el producto final que se exporta”.

Fuente: http://www.lanacion.cl