(EFE).- En Murcia, la Estación de Acuicultura Marina del Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (IMIDA), dependiente de la Consejería de Agricultura, investiga el desarrollo de modelos biológicos que pueden influir en el proceso de producción de esta especie, lo que permitiría una gestión y planificación adecuada.

 

La centolla es una especie comercial con un elevado precio en el mercado, y con dos tipos, la de distribución atlántica (Maja brachydactyla) y la de mediterránea (Maja squinado).

El director del IMIDA, Adrián Martínez, dijo que en el siglo XX la centolla no era un producto de consumo tradicional aunque si muy codiciada para la exportación.

Recordó que en la actualidad es muy escasa hasta el punto de que existen zonas del litoral Mediterráneo español, como el caso de las islas Baleares, donde sólo se ha capturado algún ejemplar aislado desde finales de los años 80.

En este sentido, Adrián Martínez señaló que la incorporación de esta nueva especie permitiría la diversificación de la producción de empresas agroalimentarias y la conservación de la especie atlántica, que está sobreexplotada en el litoral Atlántico español.

Añadió que haría posible el desarrollo de programas de repoblación en reservas marinas con la especie mediterránea, que está prácticamente en extinción, con el fin de que estas áreas sirvan de núcleos de exportación de biomasa y contribuyan a la recuperación de la especie.

La gran importancia económica y social de la pesquería de centolla, tanto a nivel nacional como internacional, ha promovido la realización de múltiples investigaciones sobre su biología.

Según Jesús Cerezo, investigador principal del proyecto en Murcia, uno de los objetivos de la Estación de Acuicultura Marina del IMIDA es determinar las condiciones óptimas de esta especie, incluyendo temperaturas y niveles apropiados de oxígeno en el agua, así como el consumo que hacen los animales de este gas.

Cerezo señaló que el oxígeno es el gas más importante en la calidad biótica de las aguas de cría y es fundamental para la respiración de los organismos acuáticos.

En este sentido también es necesario comprobar la influencia de variables como el peso, la temperatura, la alimentación, la época de reproducción e incluso los ritmos circadianos de actividad, ya que todo ello puede provocar variaciones importantes en el consumo de oxígeno, afirmó.

Otro de los objetivos es determinar la producción de amoniaco por estos animales, ya que según Cerezo, dicho parámetro es de gran utilidad en acuicultura, sobre todo en aquellos sistemas mantenidos en circuito cerrado, donde la acumulación de amoniaco, debido a su carácter tóxico, puede acarrear graves consecuencias en la salud de los animales.

Entre las diversas utilidades de esta medida, Cerezo citó el poder calcular la renovación del agua de un circuito para evitar acumulaciones tóxicas de este gas, dimensionar filtros biológicos y conocer la calidad de las proteínas ingeridas.