Por: Fernando Dávalos
LA HABANA (Radio Rebelde).- Los productores de peces ornamentales trabajan discretamente en Cuba para insertarse  en este rentable mercado internacional, con especies tropicales de agua dulce, logradas  en cautiverio, y también con otras propias de acuíferos insulares y hasta de origen marino, obtenidas de ese medio cercano, y con algunos invertebrados, laboriosidad  creciente que ahora cumple once años de trabajo ininterrumpido.

 

El país ha logrado asimilar la exigente y cuidadosa técnica de atención a estos animales y el mantenimiento de sus tanques, el manejo de variedades, alimentación, selección y separación por sexo, medición, y su preservación en los traslados de exportación, en un esfuerzo delicado de medio centenar de operarios y especialistas.

Antes de 1959, los criadores cubanos vendían peces a Estados Unidos, e incluso plantas ornamentales acuáticas, actividad que el bloqueo norteamericano contra Cuba hizo desaparecer y que aún hoy hace imposible, en cualquier trato, con ese mercado cercano y conveniente. Esta acuicultura especializada, sin embargo, ha podido resurgir y se ha reorientado a lejanas zonas donde la Isla goza de interés por sus ofertas.

La dependencia cubana de Flora y Fauna, que promueve estas exportaciones, hoy comercializa 57 especies de agua dulce, de ellas 23 endémicas, que incluyen al curioso manjuarí, considerado por su antigüedad biológica un fósil viviente de Cuba, que tiene gran demanda en Japón, y a la versátil biajaca, habitante de cualquier corriente fluvial,  presa o lagunato, con garantías de existencia para las especies, en esos medios.  

Las individuos introducidos en Cuba, como los colisables, platys, guppys, mollinesias, escalares y goldfishes, se han adaptado hace años y se reproducen normalmente, y poseen gran demanda exterior, que solo el cuidado y el cumplimiento de las tecnologías  de manejo, y de las aguas, pueden garantizar en las ventas de exportación, incluidas las de especies marinas, con normativas singulares y altos requerimientos.

El país enfrenta el propósito de producir unos 300 mil peces en el presente 2008, lo que  implica redoblar la exigencia técnica, importar algunos piensos y el buscar componentes proteicos en alimentos naturales. Subsisten obstáculos derivados de la persecutoria oficial norteamericana, que somete a las especies que Cuba vende a riesgos de temperatura, agua y presión, en las grandes distancias que hay que recorrer.

Fuente: http://www.radiorebelde.com.cu