Las ostras y mejillones son los moluscos bivalvos bastante apreciados en la mesa de los brasileños, y su consumo ha roto los límites de la franja litoral, ganando espacio tanto en la capital paulista, como ciudades del interior.

 

Hasta ahora, las regiones productoras se han restringido a las inmediaciones de Ubatuba (litoral del norte paulista), con la producción de mejillones en sistema suspendido, y en el estuario de Cananéia (litoral sur), con la producción de la ostra del mangue en sistema de tableros. Sin embargo, este panorama puede cambiar. Un equipo de investigación sobre moluscos bivalvos del Instituto de Pesca (IP), compuesta por los investigadores Orlando Pereira, Marcela Henriques, Ingrid Machado, Márcia Galvão y Celina Pimentel, informa que las perspectivas de trabajo fueron ampliadas.

Con relación a la ostra del mangle, la técnica de cultivo puede ser revolucionada, en caso se confirme que la especie Crassostrea brasiliana presenta crecimiento rápido y se desarrolla en la región infralitoral, ósea en áreas permanentemente sumergidas. La especie C. rhizophorae, al contrario, parece tener un crecimiento restringido a las regiones intermareales, como en las raíces del mangle, creciendo más lentamente. Estas preguntas forman parte de la tesis de doctorado de la investigadora Márcia Galvão, que procurará elucidarlas a través de técnicas de secuenciamiento genético. Al responder estas preguntas, será posible seleccionar reproductores de la especie, que serán reproducidas en laboratorio para ser criados en el ambiente más propicio, ampliándose inclusive las áreas de crianza para otras regiones del litoral paulista. El Laboratório de Maricultura do Centro do Pescado Marinho del IP, en Santos, podrá ser utilizado para la producción de lotes experimentales.

Un equipo de científicos viene evaluando la franja litoral comprendida entre Peruíbe y São Sebastião. Esas áreas presentan zonas abrigadas, aguas con salinidad estable y libre de contaminación, ósea de calidad química y microbiológica apropiada para el cultivo de bivalvos.

Fuente: Revista Fator