La Nación , Chile

Por segunda vez en menos de tres semanas y en plena crisis de la industria, "The New York Times" le pegó duro a los salmoneros chilenos. "Una vez más, el artículo estuvo absolutamente fuera de lugar", se queja Rodrigo Infante, gerente general de SalmonChile, el gremio que reúne a las empresas del sector. Según el ejecutivo, los cuestionamientos son injustos, porque la situación sanitaria es "mejor que hace un año".

 

Considerando que las consecuencias del virus ISA son evidentes, ¿hacen algún mea culpa al respecto?

Más que hacer un mea culpa prefiero pensar que todas las experiencias son parte del aprendizaje. Si hubiéramos visto esto antes se habría hecho mejor.

Pero empresas como Marine Harvest y Mainstream ya habían enfrentado problemas sanitarios similares hace más de diez años en Noruega, su país de origen.

Así es. El ISA en las islas Feroe hizo que una industria bastante grande y poderosa desapareciera. Pero la patogenicidad del ISA allá es muy distinta a la que hemos tenido acá. Y a pesar del manejo, la producción de las Feroe bajó mucho. Aquí, el tema lo estamos manejando de forma eficiente, lo que no quiere decir que esté controlado. En todo caso, las medidas que estamos tomando no erradican el virus, sólo lo controlan, porque este agente va a estar siempre en las aguas chilenas.

¿Están conscientes de que la expansión del ISA se profundizó con el errado modelo de producción que tienen?

El tema sanitario es bastante complejo y no tiene que ver sólo con el ISA. También está el caligus y el SRS, y los tres están dando vueltas en la industria. Sabemos que son varios los cambios que tenemos que hacer, como contar siempre con un mix amplio de productos de uso veterinario para tratar los peces, tener distintos centros para la rotación, y realizar tratamientos coordinados en un área específica.

¿Y qué pasa con las densidades y las distancias?

Lo de la densidad óptima del cultivo depende mucho de las condiciones del sitio. Por ejemplo, el salmón rojo tiene densidades más bajas que el del Atlántico. Y en la Región de Aysén las empresas pretenden ubicarse en distancias mayores, pero eso depende de la voluntad de cada compañía.

Algunos dirigentes sindicales y de ONG han planteado que la apertura de nuevos centros en las regiones de Coquimbo, Aysén y Magallanes es en realidad un traslado de la industria, con los mismos peces, y no el cultivo de salmones nuevos.


También he escuchado eso y es absolutamente falso. No es lo que está pasando. Sucede que si una empresa tiene un esquema de producción en la Región de los Lagos y abre nuevos en Aysén, lo que busca es rotar; es decir, producir un tiempo en un centro y más tarde en otro. Esto de que las empresas abandonen Chiloé no es correcto. No estamos arrancando, porque el movimiento hacia Aysén lleva ya siete años.

¿La gente de Chiloé puede quedar tranquila de que la industria no va a desaparecer por los problemas sanitarios?

Por supuesto que no desaparecerá. Nosotros somos una industria que lo que quiere es producir peces. Las cosas siempre pueden andar mal, pero hemos demostrado que somos una industria innovadora; se requiere un esfuerzo conjunto para trabajar bien.

Pero por la forma de proceder han tenido muchos cuestionamientos.

Toda industria los tiene. Nosotros tenemos la conciencia tranquila de que hacemos las cosas de la mejor manera y hay muchas otras en que miramos atrás y creemos que lo pudimos haber hecho mejor. Por eso, insisto, antes de hacer un mea culpa prefiero decir que tenemos el aprendizaje que en el futuro nos permitirá mejorar.