COQUIMBO (El Día).- Alrededor de esta actividad concentrada en la localidad de Tongoy obtienen un sustento alrededor de unas dos mil personas.

 

Definitivamente las cosas no han andado bien para la industria ostionera local.

A la baja del precio del dólar, que ha hecho disminuir las ganancias de los productores, se suman el incremento en el valor de los insumos, como el combustible, y lo que es peor la entrada al mercado de los empresarios peruanos, lo cual ha provocado que el precio de este molusco haya disminuido en el ámbito internacional.

Como consecuencia en la industria local, alojada principalmente en Tongoy, comuna de Coquimbo, se han producido despidos y mermas en las ganancias.

La solución que han planteado autoridades del ámbito académico y empresarial para este problema es la diversificación, es decir, no concentrar todas las inversiones y el capital únicamente en el ostión.

Luis Moncayo, vicerrector de la Universidad Católica del Norte, manifiesta que la llegada al mercado de productores de otros países es una “amenaza para la industria ostionera chilena”.

Sin embargo, sostiene que en toda crisis existe una oportunidad, la cual se dará “en la medida en que los acuicultores que hoy día sólo producen ostiones busquen también alternativas en otras especies”.

El presidente de la empresa ostionera Sol Tardío, Fernando Solís, reconoce que la actividad no se encuentra en un muy buen momento. Sostiene que siempre está en mente diversificar, sobre todo porque considera la llegada de los peruanos como una “sombra” que no se irá.

“Puede ser ostra u otro tipo de producto, y en Tongoy también está entrando lo que es el salmón”, precisó el microempresario. El problema que ve con esta última actividad es que no poseen conocimientos para cultivar peces, sino que tienen una gran experiencia en moluscos.

Al respecto, Moncayo ofreció la experiencia y tecnología de la universidad para apoyar a los empresarios de este rubro en el país.

LA IMPORTACION

La industria del ostión presenta exportaciones que bordean los 20,8 millones de dólares al año, con un volumen aproximado a las 2.000 toneladas.

En la Región de Coquimbo la producción de este molusco se realiza principalmente en la localidad de Tongoy. Se calcula que alrededor de esta actividad viven alrededor de unas 2.000 personas.

Hace unas semanas, la senadora Evelyn Matthei advirtió que a causa de la crisis estos trabajadores podrían quedar cesantes.

Fuente: http://www.diarioeldia.cl