COQUIMBO (Ecoceanos News).- “Tal vez comenzaremos a encontrar delfines asesinados en las playas, como en el sur aparecen lobos de mar”, augura la Ingeniera en Acuicultura, Francisca Yánez, al referirse a los impactos ambientales que produciría la instalación del primer centro de cultivos de salmones en Tongoy, importante balneario turístico de la Región de Coquimbo.

 

El proyecto industrial de la empresa Openseas, cuya inversión tendrá un costo de US$9 millones, se emplazaría en una superficie de 50,8 hectáreas de mar, justo en la ruta de alimentación de una colonia de delfines que regularmente visita el norte de Punta Barnes y de la península Tongoy.

El balneario de Tongoy tiene certificación de aguas limpias y ha experimentado un importante desarrollo turístico e inmobiliario en los últimos años, con proyectos como Puerto Velero y Club Playa Blanca, entre otros.
 
De ahí que las comunidades costeras, pescadores artesanales, empresarios del turismo y autoridades locales critiquen que la Comisión Regional de Medioambiente (COREMA) haya aprobado en febrero de este año este proyecto, por lo que han iniciado acciones para detener su puesta en marcha.

Se espera el inicio de la construcción del centro de cultivos de salmones para septiembre de este año y la operación en diciembre, con una producción máxima estimada de 6.612.840 kilos.
 
“Hemos visto el desastre ambiental que han causado las salmoneras en el sur de Chile, entonces no entiendo como en Tongoy que tiene certificación de aguas limpias, la COREMA pudo aprobar un proyecto industrial de este tipo. Sabemos que las salmoneras en el sur tienen que cambiarse de lugar porque matan el medioambiente donde se instalan”, afirmó Francisca Yánez.

Según la profesional, “el impacto ambiental de una jaula balsa de salmones es lapidaria: 1 metro de jaula equivale al impacto de 10.000 metros cuadrados. El proyecto que se quiere llevar a cabo en Tongoy prevé construir 24 jaulas de 40 metros de diámetro, requiriendo para ello, 31.400 metros cuadrados”.

Agrega que “las consecuencias negativas, son de todo tipo, entre éstas se puede mencionar que los desechos orgánicos de los salmones y el residuo de alimento caen al fondo marino generando eutroficación de la columna de agua y, por consiguiente, cambios en la productividad y en la composición de los fondos acuáticos”.

ANTIBIÓTICOS
”Otro de los puntos en conflictivo -agrega la Ingeniera en Acuicultura- se centra en el uso indiscriminado de antibióticos, investigaciones indican que su uso genera bacterias más resistentes a estos fármacos, en peces y en todo el entorno donde se desarrolla el cultivo. Esta resistencia podría ser transmitida a bacterias capaces de infectar a los humanos. Además los antibióticos pueden tener efectos aún más lejos de donde son usados, pues son transportados por las corrientes a otros lugares, donde puede existir flora bacteriana susceptible a ellos. Si los antibióticos no son biodegradables pueden permanecer en el ambiente por años”.
 
”El proyecto del centro de engorda, contempla una producción máxima  de 6.612 toneladas, ¿se imaginan cuanto pellet y ‘caca’ caerá el fondo marino?, sumado a los antibióticos para salmones. Como si todo esto fuera poco, durante la operación del centro de cultivo, se contará sólo con 6 trabajadores,  tanto daño ambiental para dar trabajo a 6 personas”.

Francisca Yánez precisó que en Punta de Choro están instalando unas tremendas calderas cerca de los delfines, justo donde pasan las corrientes de humbolt. En estos momentos el delfín compite con los pescadores artesanales por el poco pescado que va quedando en la zona, producto de los cambios climáticos. Es inminente la tragedia para los delfines y no veo una salida pacífica a este conflicto ambiental que se va a generar en la zona”.

¿EXPANSIÓN SALMONERA?
Respecto a este inusual proyecto de cultivo de salmones en el norte de Chile, Rodrigo Infante, gerente general de SalmonChile, ha admitido que en caso de prosperar el proyecto, podría ser el puntapié inicial para la expansión de las salmoneras al norte del país.

“Esta es una industria que tiene 20 años y la pregunta es ¿por que no se hizo antes?. Creo que es porque no existen las condiciones geográficas y lo veo más como un experimento”, señaló el lobbysta de los salmoneros.

En este sentido, la Ingeniera en Acuicultura sostuvo que “Tongoy es una zona con mucha corriente, por lo que los episodios de escapes podrían ser más frecuentes que en el sur de Chile. Recordemos que el salmón es una especie introducida, que compite y se come a nuestras especies locales afectando a los pescadores artesanales, además poseen enfermedades que son contagiadas al resto de la población”.