(La Nación). El Servicio Nacional de Pesca (Sernapesca) admitió ayer -en un comunicado- que “la información disponible a la fecha, no permite saber el nombre de las empresas que supuestamente abastecieron de materia prima” a la transnacional Findus, que elaboró, en Tailandia, las brochetas de salmón que la autoridad sanitaria británica detectó como contaminadas con cristal violeta, un agente químico prohibido.

 

Sernapesca declaró que la información oficial de la autoridad sanitaria británica ha sostenido que las brochetas “aparentemente habrían sido elaboradas con materia prima de origen chileno”, y que “las autoridades del Departament for Environment Food and Rural Affairs (Defra) del Reino Unido, informaron oficialmente de esta situación al Gobierno de Chile solicitando antecedentes”.

 

El organismo chileno agregó que, “en caso de confirmarse el origen chileno de los peces, este servicio iniciará una investigación particular con el objetivo de determinar las posibles causas de la contaminación de los productos exportados”.

 

Sin embargo, La Nación cuenta con el documento -cuya imagen se publica- donde Debby Reynolds, del Defra, informó oficialmente al Gobierno de Chile el 15 de enero de 2007, que el salmón en cuestión fue “importado desde Chile”, y no “supuestamente” o “aparentemente” importado de Chile.

 

Además, nuestro diario publica en esta página la imagen de la “Sample Information Table” (resumen de información de muestras) que la Defra adjuntó al Gobierno chileno en la misma notificación del 15 de enero pasado, dirigida a Hernán Rojas Olavarría, director del Departamento de Protección Pecuaria del Servicio Agrícola Ganadero (SAG), del Ministerio de Agricultura.

 

En este documento la autoridad sanitaria británica dijo expresamente que el país de origen del salmón es “Chile (imported vía Thailand)”, y borró los nombres de las cuatro o cinco empresas chilenas que exportaron el salmón a Tailandia, con el que Findus elaboró las brochetas retiradas del mercado londinense y de Irlanda en diciembre pasado.

 

Además, la Defra dijo al Gobierno de Chile -en su comunicación del 15 de enero- que “estaremos agradecidos si nos pueden informar del resultado de cualquier acción que tomen (sobre el problema)”.

 

En otro comunicado, Salmón Chile, asociación gremial que agrupa a la mayoría de las empresas salmoneras, también insistió ayer que la información publicada por La Nación Domingo, el pasado 18 de febrero, “tiene como único antecedente una presunción de la Dirección de Medicina Veterinaria británica, cuestión que no ha sido oficializada por las autoridades sanitarias de ese país”.

 

El Directorio de Medicina Veterinaria (VDM) es un organismo oficial británico que depende de Defra.

 

Los salmoneros chilenos insisten en que la industria del salmón en Chile no utiliza en su cultivo los agentes químicos antihongos, cristal violeta y verde malaquita, a los que se les atribuyen efectos cancerígenos acumulativos en el organismo humano.

 

Anteayer, el presidente de la Comisión de Pesca de la Cámara de Diputados, Patricio Vallespín (DC) y la diputada PS Clemira Pacheco dijeron a La Nación que la autoridad chilena debe dar a conocer los nombres de las empresas nacionales sindicadas por los británicos (nombres tarjados en el documento cuya imagen se publica) que habrían exportado el salmón contaminado.

 

Fuente: http://www.lanacion.cl