PUERTO MONTT (Ecoceanos).- Un estudio del Instituto de Farmacia de la Universidad Austral de Chile que analizó salmones de supermercados y ferias de ciudades del sur del país, detectó residuos de antibióticos de última generación, ácido oxolínico y flumequina, que en salud humana están resguardados para ser prescritos con una alta restricción y que en Estados Unidos la administración de uno de ellos está prohibida en salmonicultura.

 

El informe, a pesar que registra que los niveles están por bajo la norma chilena, pone en evidencia que los chilenos al comer salmón también estarían ingiriendo antimicrobianos y aumentando el riesgo de generar resistencia bacteriana a estos fármacos.

De esta forma, mientras las instituciones especializadas a nivel nacional e internacional, como la Organización Mundial de la Salud, recomiendan reducir el uso de antibióticos en personas y animales como forma de combatir la resistencia bacteriana en los ecosistemas y la salud pública, la industria salmonera que opera en Chile está realizando todo lo contrario.

Ya en 2005, la Organización para Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) denunció que “el gobierno de Chile no recopila estadísticas sobre las cantidades de antibióticos que se utilizan en la cría de salmones, y tampoco existe supervisión del control veterinario”.

En tanto la Cámara de Diputados en su informe de revisión salmonera presentado en enero de 2006, también instó al gobierno a que realice estudios sobre esta materia.

EL ESTUDIO DE LA UACH
La investigación se realizó en las sureñas ciudades de Puerto Montt y Puerto Varas donde un grupo de investigadores dirigidos por la Dra. Annemarie Nielsen Steffen, del Instituto de Farmacia de la UACH, buscó presencia de residuos de oxitetraciclina, florfenicol, ácido oxolínico y flumequina, en salmones comprados en supermercados y ferias.

En los análisis no se detectó la presencia de oxitetraciclina ni florfenicol. Pero si de residuos de ácido oxolínico y flumequina en un alto nivel, 16,1 ppb (partes por billón), y 15,2 ppb respectivamente. Los Límites máximos de residuos (LMR) para estos elementos en Chile son de 100 ppb y 600 ppb respectivamente.

El ácido oxolínico está prohibido para su uso en salmonicultura en Estados Unidos y en Noruega, pero en Chile se usa ampliamente.

En agosto del 2003, las autoridades japonesas suspendieron un embarque de salmón chileno alegando que contenía cantidades de antibióticos superiores a las autorizadas por el Código de Salud de Japón. Y tras el masivo escape de salmones ocurrido en julio del 2004, el Servicio de Salud Regional de Aysén recomendó a las personas que no ingirieran los salmones fugados porque podían contener residuos de ácido oxolínico, el cual podría provocar una reacción en las personas alérgicas a los antibióticos.

BOMBA DE TIEMPO EN SALUD PÚBLICA
Ante las evidencias de este estudio, organizaciones ciudadanas y especialistas coinciden en que en Chile no existen Política Públicas para el uso de fármacos ni tampoco una integración y coordinación eficiente entre las oficinas de Salud Humana, Salud Animal y los sistemas de fiscalización pesquera.

Ante esto, las organizaciones y especialistas “respaldan e impulsan la propuesta de prohibir el empleo de antibióticos del tipo quinolonas y fluroquinolonas en la producción animal, así como la urgente necesidad de crear una agencia única estatal que regule estas materias”.

El Centro Ecoceanos afirmó que “a la existencia de una débil coordinación entre las diferentes oficinas estatales, se une, según las organizaciones ciudadanas, la falta de control del uso de medicamentos veterinarios, el nulo acceso a la información por parte de los ciudadanos, pescadores artesanales y consumidores para conocer el volumen, tipos y forma de administración de antibióticos en la salmonicultura”.

El médico veterinario, Juan Carlos Cárdenas del Centro Ecoceanos dijo que “el llamado de atención internacional sobre los altos niveles de antibióticos usados en salmonicultura y los resultados de este estudio de la Universidad Austral, confirman una preocupante realidad sanitaria”.

“Los consumidores chilenos son tratados por la actual legislación nacional como ciudadanos de segunda clase en relación a la presencia de residuos de antibióticos, si la comparamos con las regulaciones existentes en el mercado de EE.UU. para el consumos de salmones provenientes de Chile”, agrego el especialista.

LO QUE RECOMIENDA LA OMS
La emergencia de la resistencia a los antimicrobianos es un problema complejo provocado por numerosos factores interrelacionados, como es el uso, y especialmente el uso indebido, de antimicrobianos, tanto en Salud Humana como Animal.

La generación de medicamentos nuevos se está estancando y son pocos los incentivos para elaborar antimicrobianos que permitan combatir los problemas mundiales de la farmacorresistencia.

Por esta razón la OMS ha recomendado varias urgentes medidas que deben tomar los países y ha generado una serie de medidas especialmente para el uso de antimicrobianos en medicina animal que los países deben adoptar cuanto antes.

Entre estas se encuentran “exigir la prescripción obligatoria de todos los antimicrobianos que se utilizan en la lucha contra las enfermedades de los animales destinados al consumo; si no se dispone de una evaluación de su inocuidad para la salud pública, interrúmpase o redúzcase paulatinamente su administración para estimular el crecimiento en los casos en que también se utilicen para el tratamiento de seres humanos”.

La OMS también indica que se deben “crear sistemas nacionales de vigilancia de la administración de antimicrobianos a los animales destinados al consumo; e introducir evaluaciones de la inocuidad de los antimicrobianos antes de otorgar las licencias”.

“La evaluación deberá caracterizar la resistencia potencial a los medicamentos destinados a los humanos”, exige la OMS.

Además recomienda “vigilar la resistencia para detectar nuevos problemas sanitarios y tomar medidas correctivas para proteger la salud humana; y formular directrices para los veterinarios a fin de reducir la administración excesiva y la administración indebida de antimicrobianos a los animales destinados al consumo”.

Puede descargar el informe aquí .


Fuente: http://www.ecoceanos.cl