Por Damir Ibrisimovic
Science Alert , Australia
Traducción: Aquahoy

Los recientes disturbios por los alimentos alrededor del planeta podría marcar el fin para la producción de biocombustibles basados en productos agrícolas. Y aunque el biocombustible de productos agrícolas son solo parte de un del problema de incremento de precios de los alimentos, ellos ya han sido considerados por algunos críticos como un crimen contra la humanidad.

 

El dilema, biocombustibles o alimentos, desaparece cuando prestamos atención a las algas marinas. Ellas no solo tienen el potencial como fuente de biocombustibles. Las algas son la base de la cadena alimenticia marina y pueden ser usados para el consumo humano o forraje animal. Además puede ser convertido fácilmente en un muy buen fertilizante. El cultivo de algas en tierras estériles podría ofrecer una nueva revolución agrícola y Australia podría estar en esa frontera, ganando una buena porción de los créditos de carbono.

El mundo parece deslumbrado por sus deseos de soluciones altamente tecnificadas. Nosotros podemos ser mejores adoptando grandes volúmenes, las soluciones de menor tecnología que cualquier productor puede entender e implementar. Si ellos cultivan algas para combustibles, alimentos, comidas y fertilizantes, la producción podría ser menos dependiente de los combustibles fósiles, los fertilizantes caros y la disminución de las fuentes de agua dulce. Los productores podrían también criar peces con algas en las tierras estériles, mientras continúan con sus cultivos en las partes fértiles de sus propiedades. La salinización en Australia también podría ser tratada a través de drenajes de agua salada e incrementando la forestación.

A diferencia de mar abierto, tenemos algún control sobre el crecimiento en pilas o estanques sobre tierras infértiles. Esta es la base de mi método Greening (Patente pendiente). Podemos cultivar algas en estanques de agua salada, el agua se evaporaría y esto podría compensar la perdida de humedad del suelo en los terrenos cercanos en cantidad suficiente para que la vegetación crezca. Podemos usar las algas que crecen para mejorar la fertilidad del suelo. Y, una vez que la vegetación se presenta, podemos cultivar una nueva mezcla agroforestal.

Las cosechas de las proliferaciones algales en el océano es una opción. Aunque debemos desarrollar mecanismos que nos permitan esto, estas podrían ser una fuente de combustibles de algas y créditos de carbono. Por ejemplo, las existentes tecnologías de contención de aceites pueden fácilmente adaptarse para cosechar las algas en mar abierto. La industria pesquera puede beneficiarse de esto debido a que la siembra en el mar podría incrementar los volúmenes de peces.

El publico usualmente encuentra que las plantas de tratamiento de aguas domesticas desagradables, pero estas también podrían jugar un rol importante en la visionada revolución agrícola. Los desechos humanos proveen los nutrientes principales para las algas y debido a que ellos están en el nivel bajo de la cadena alimenticia, podemos estar seguros en usar los desechos para “alimentar” a las algas. Nosotros podemos usar los desechos de dos formas: cultivo de algas para biocombustibles en plantas de tratamiento especializados o para promover las proliferaciones algales en el mar.

La personas inevitablemente impulsaran el tema de los costos de los combustibles basados en algas, pero la respuesta es que la política siempre jugara un rol importante en lo que cuesta algo, un punto para resaltar es la industria del etanol brasileño el que no habría prosperado sin el apoyo del gobierno. Los costos podrían ser reducidos solo por los créditos de carbono, sino también por nuestra inventiva y experiencia.

Nuestros productores fueron bastante innovadores en el pasado y ellos pueden continuar siéndolo en el futuro. Las experiencias en cultivos de algas podrían convertirse en valiosos productos de exportación con los créditos de carbono.