(La Nación). Salmones producidos por las empresas AquaChile y Marine Harvest Chile serían los envíos que la autoridad del Reino Unido habría encontrado contaminados con el químico cristal violeta, de acuerdo a un comunicado dado a conocer por el gremio del sector.

 

Según la declaración de la Asociación de la Industria del Salmón de Chile, “con fecha 22 de febrero hemos tomado conocimiento que la materia prima que sirvió para la elaboración de las brochetas de salmón cuestionadas en Reino Unido sería de origen chileno, particularmente de las empresas AquaChile y Marine Harvest Chile”.

El gremio agregó: “Ninguna empresa productora de salmón y de alimento de salmón en Chile utiliza el químico cristal violeta en ninguna parte de su cadena productiva. Asimismo, los proveedores de las plantas de elaboración de alimento para salmones han confirmado que tampoco ellos utilizan el cristal violeta en sus procesos”.

Junto a ello, dijo que “no hay evidencia alguna de que se haya utilizado cristal violeta en la producción de salmones y así lo prueban los más de 500 muestreos que en los últimos tres meses ha realizado el laboratorio oficial del Servicio Nacional de Pesca (Sernapesca) a partidas de salmón chileno, en ninguna de los cuales se ha detectado presencia de este químico”, por lo que anunciaron que las salmoneras involucradas iniciarán una investigación.

Sernapesca
Ante este caso de salmones contaminados, Alejandro Covarrubias, director (S) de Sernapesca, señaló que la autoridad estatal pesquera chilena no está obligada a fiscalizar la calidad y estado del salmón que se exporta a países que no exigen esa certificación, como el caso de Tailandia y otros. “La certificación de la calidad de lo que se exporta, en este caso el salmón, es una exigencia de los mercados, y Tailandia no exige esa certificación, no les interesa. A los mercados que sí lo exigen, Chile les certifica esa calidad vía los controles que se deben realizar”, sostuvo en entrevista con La Nación.
 
Situaciones como la actual, del salmón cuestionado que se exportó a Tailandia donde Findus produjo las brochetas que debieron ser retiradas de los mercados, podría según Covarrubias repetirse con otros países cuyos mercados no exigen esta certificación de calidad.

Cabe entonces preguntarse por qué Chile, unilateralmente y para proteger su imagen exportadora, no adopta un cambio de sus normas y se propone certificar todas las exportaciones de salmón y de sus principales productos exportables, aun cuando determinados países no lo requieran, para prevenir este tipo de situaciones que afectan su imagen país y también arrojan dudas sobre los consumidores internos.

“Para ese caso habría que hacer grandes cambios”, dice Covarrubias. El presidente de la Comisión de Pesca de la Cámara de Diputados, Patricio Vallespín (DC), afirma que “eso se puede discutir como una definición estratégica de las exportaciones chilenas, pero nos vamos a encontrar con la gran dificultad de que los recursos que tiene Sernapesca para eso resultan muy limitados”.

Si esa prevención se reduce a una cuestión de recursos, el país tendrá que optar por permanecer expuesto a estos episodios que dañan su imagen externa, y confiar ciento por ciento sólo en la buena fe de las empresas exportadoras, o invertir recursos para fortalecer y ampliar su sistema de certificación de las exportaciones.

Sernapesca contraataca ante las afirmaciones sobre falta de fiscalización. Centra sus críticas en el Reino Unido, porque no les entrega los nombres de las empresas salmoneras chilenas acusadas de exportar salmón contaminado con el cancerígeno cristal violeta, ni el resto de la información acerca del camino recorrido (sistema de trazabilidad) por la materia prima chilena, hasta que llegó a los mercados británico e irlandés convertido en brochetas de salmón producidas en Tailandia por la transnacional Findus, desde las que debieron ser retiradas en diciembre pasado.

El director (s) de Sernapesca afirmó: “Ésta es la única forma de que los ingleses nos prueben que el salmón contaminado provino desde Chile, porque no nos basta que sólo nos afirmen que el salmón fue exportado desde nuestro país”.


Consultada ayer la Embajada británica acerca de esta imputación, allí se informó que “por ahora” “no hará ningún comentario” porque “se está analizando la situación”.

Si bien en Sernapesca ya se acepta que la autoridad sanitaria británica “afirma” que “aparentemente” el salmón en cuestión provino de Chile, Covarrubias insiste en que “eso no basta, hay que probarlo”.

Según el diputado DC Vallespín, no se sabe “por qué hasta ahora la autoridad británica no entrega toda la información y los nombres de las empresas chilenas que habrían exportado este salmón contaminado, y por eso el gobierno de Chile debe exigirla”.

Fuente: http://www.lanacion.cl