Pisco (Expreso). Las concesiones especiales en la Reserva Nacional de Paracas se han convertido en una eficaz herramienta propulsora de empleo, además de generar divisas para el país gracias a la exportación de conchas de abanico.

 

Su contacto a diario, desde hace más de 14 años, con la Bahía Independencia (BI) en Paracas convierte a Diómedes Zegarra en todo un experto cuando de cultivo de conchas de abanico (argopecten purpuratus) se trata.

Su trabajo como presidente de la Asociación de Tecnología y Cultivo de la BI, comienza a las 6 de la mañana, cuando junto a los otros siete miembros de su agrupación empieza su labor de investigación, trabajo que comanda en su calidad de biólogo hasta las dos de la tarde, hora en la que deben volver a tierra debido a que los fuertes vientos de Paracas impiden que continúen con su tarea.

Al igual que las otras asociaciones que trabajan en el desarrollo de la actividad de maricultura en recursos bentónicos en la Reserva Nacional de Paracas (RNP), la asociación de Diómedes Zegarra forma parte de las organizaciones sociales de pescadores artesanales que cuentan con una concesión especial que les permite desarrollar una actividad económica sustentable en beneficio de los pobladores y del país en su conjunto.

Dicha actividad se desarrolla en las Zonas de Uso Especial (ZUE), ubicadas en la Bahía Independencia y en Raspón Lagunillas, con lotes de 15 hectáreas, cuya concesión se otorga por tres años, a diferencia de los 30 años que se conceden cuando los lotes están fuera de las reservas.

A la fecha, son 16 las asociaciones que cuentan con la aprobación de su Plan de Manejo, quedando pendiente la firma del convenio para continuar con el ordenamiento de una actividad de gran potencial para la región, tal como señala José Reyes, encargado de la supervisión en Raspón Lagunillas.

Concesiones especiales
Según nos explica el biólogo Óscar García Tello, jefe de la RNP, las concesiones especiales para desarrollar la maricultura surgieron como alternativa para un manejo sostenido y de ordenamiento de la extracción de estos recursos hidrobiológicos, “teniendo en cuenta que uno  de los objetivos de creación de la reserva es la conservación de los ecosistemas marinos”.
 
De ahí que para ordenar la actividad de acuicultura en la RNP se haya establecido la creación de una Comisión Multisectorial integrada por el Ministerio de la Producción, la Dirección de Capitanías y Guardacostas (Dicapi) y el Instituto Nacional de Recursos Naturales (Inrena), con la finalidad de impulsar, coordinar, controlar, verificar y supervisar el cumplimiento de las actividades de aprovechamiento.

De esta forma, el trabajo de los pescadores debe conciliar con el principio de sostenibilidad de los recursos pesqueros, con la conservación de la diversidad biológica del Área Natural Protegida y con la obtención de los máximos beneficios económicos  y sociales vinculados a la actividad pesquera artesanal de la zona.

Zonas de uso especial
Del mismo modo se ha aprobado el Reglamento de Administración y Manejo de las Concesiones Especiales para el Desarrollo de Maricultura de Especies Bentónicas en la RNP. En este reglamento se establece que las concesiones especiales se otorgan sobre las Zonas de Uso Especial determinadas por el Inrena, que tal como se señala líneas arriba corresponden a las zonas Raspón Lagunillas y Bahía Independencia, asignándose en total 29 lotes para desarrollar la actividad de maricultura en la RNP.

Demanda fuera
Si bien, como señala José Reyes, el 70% del mercado nacional se abastece, en invertebrados marinos, de lo producido en Bahía Independencia, buena parte de esos recursos llega a cruzar nuestras fronteras, en especial las conchas de abanico.

Así, cifras de la Asociación de Exportadores (Adex) revelan que en el 2006 se exportaron conchas de abanico por un total de US$ 38.7 millones, 18% más que lo vendido en el 2005 cuando se exportó US$ 32 millones 931 mil.

Según el gremio exportador, congeladas, secas, saladas, en salmuera, vivas, frescas o refrigeradas, son algunas de las modalidades de exportación de estos recursos bentónicos, y se destina a países como Francia, Bélgica e Italia, que son los principales mercados.Con ello la exportación de esa especie marina representó en el 2006 el 9% del total de las exportaciones del subsector pesca no tradicional, que en total sumó casi US$ 438 millones.

Generador de empleo
Si bien cada agrupación, sea en Raspón Lagunillas o en Bahía Independencia, tiene entre 8 a 25 asociados, a ellos se suma el trabajo de los pescadores, que dependiendo de la asociación pueden llegar hasta 30 pescadores, a quienes se suman los limpiadores, peladores y vendedores, que trabajan en el muelle.

Con ello la cadena de generación de empleo se amplía directa e indirectamente. Y así se puede hablar de cerca de 2,000 puestos de trabajo que se generan con esta actividad en la RNP.

Sólo queda esperar, como bien dicen los involucrados, que el apoyo que brinda el Fondo Nacional de Desarrollo Pesquero (Fondepes) se haga efectivo para que más personas se unan a esta cadena.

Sobre la reserva
La RNP se estableció como tal el 25 de setiembre de 1975.

Forma parte del Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sinanpe), con el Inrena como organismo rector.
Tiene una extensión de 335,000 hectáreas, de las cuales 217,594 (65%) corresponden a aguas marinas y 117,406 (35%) a desierto costero e islas.

100,000 visitantes recibe anualmente la RNP.

En la RNP se han identificado 1,543 especies de animales (mamíferos, reptiles, peces, moluscos y aves) y plantas.

El dato
En los últimos cuatro años  la exportación de conchas de abanico creció en más de 311%, respecto al 2002, cuando el Perú exportó por US$ 9 millones 004 mil, en tanto el año pasado el monto fue de US$ 38 millones 878 mil.

Sólo en la Bahía Independencia la producción anual oscila, en un buen año, entre 40 y 100 toneladas, y las empresas acopiadoras (encargadas de la exportación) les pagan 10 dólares por kilo a las asociaciones.

Una mirada atrás
Este recurso bivalvo ha tomado gran importancia comercial en el Perú, gracias a su alta demanda y valor económico, despertando el interés de las empresas privadas y de agrupaciones sociales que buscan a través de esta actividad mejorar sus niveles de producción y bienestar. Los primeros intentos de cultivo de concha de abanico en el país se dieron a inicios de 1983, precisamente en la Bahía de Paracas, a raíz del importante estímulo que significó el Fenómeno del Niño, que generó enorme abundancia del recurso, dando paso a la exportación y a la consecuente generación de mayores beneficios es para  los pescadores artesanales. Desde ese entonces se realizan innumerables esfuerzos por consolidar dicha actividad económica, que se ha convertido en una eficaz herramienta propulsora de empleo.

Fuente: http://www.expreso.com.pe