GALICIA (El País).- El Plan Galego de Acuicultura deberá incluir un estudio del paisaje y de su influencia en otras actividades económicas, como agricultura, pesca, ganadería, marisqueo y turismo. Así lo establece la evaluación ambiental realizada por la Consellería de Medio Ambiente, que reclama además "medidas preventivas, correctoras, mitigadoras o compensatorias" de los efectos del plan de la Consellería de Pesca.

 

La memoria ambiental introduce restricciones al documento que regulará las plantas acuícolas, aunque el departamento que dirige Carmen Gallego mantiene su previsión de aprobar el plan en junio. Las medidas requeridas "en general no aparecen recogidas en el plan", que considera más adecuado su establecimiento al realizar la evaluación ambiental de cada proyecto sectorial. "Los efectos detectados a nivel de plan requieren el establecimiento de medidas en esta fase del planeamiento", subraya Medio Ambiente.

En concreto, la evaluación reclama un análisis de las repercusiones sobre los espacios naturales protegidos, mientras que para los que no lo son, propone un estudio que caracterice los hábitat y un informe de la Dirección Xeral de Conservación da Natureza. La contribución socioeconómica global del plan acuícola, mientras, "deberá ser sopesada" con los efectos locales sobre otras actividades económicas. La metodología de selección de las zonas para los parques acuícolas "no valora suficientemente la posible afección a otras actividades económicas" del área de influencia.

Cada proyecto sectorial deberá contar con informes de la Dirección Xeral de Turismo, de la Consellería de Medio Rural y del departamento de Recursos Marinos, sobre sus respectivas implicaciones en el turismo, en las explotaciones agrarias y ganaderas y en actividades marisqueras.

El informe alerta de que la opción tecnológica de ciclo abierto por la que apuesta el plan supone la generación de "un elevado volumen de efluentes", por lo que reclama un plan de seguimiento que permita conocer la evolución de la calidad del agua. Esa técnica va en contra de las recomendaciones de la Comisión Europea, que en 2002 abogó por reducir la demanda de agua y alejar las plantas acuícolas de la costa mediante sistemas de circuito cerrado, precisa Medio Ambiente. El informe denuncia asimismo el "importante impacto visual sobre el paisaje" y los riesgos de fragmentación del territorio y de acceso al dominio público. Cada proyecto sectorial contará con un análisis de estos factores, con informes de Conservación da Natureza.

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