Un grupo de biólogos costarricenses ha logrado que el pez gaspar, una curiosa especie, se reproduzca en su laboratorio. El pasado fin de semana, 40.000 alevines de pez gaspar nacieron en un laboratorio ubicado en Guápiles, Pococí, Limón.

 

Así lo reveló a La Nación Álvaro Otárola, biólogo y jefe del departamento de acuicultura del Instituto Costarricense de Pesca y Acuicultura (Incopesca).

El gaspar es un animal, parte pez y parte cocodrilo, que es considerado como un fósil viviente porque prácticamente no ha modificado su fisonomía desde hace 150 millones de años –una época en que convivió con los dinosaurios–. Eso hace al gaspar una especie de gran atractivo científico y turístico.

Hasta ahora, en el país esta especie ha sido vista y estudiada particularmente en el humedal del refugio nacional de vida silvestre Caño Negro, en Los Chiles –Alajuela–, que es el sitio que alberga la mayor cantidad de esos peces.

Aunque los expertos no consideran que el gaspar esté en peligro de extinción aquí, la iniciativa de ‘cultivarlos’ en un laboratorio pretende garantizar la preservación de esta especie y sus cualidades físicas únicas como una una vejiga gaseosa –que funciona también como pulmón– y escamas brillantes en forma de rombo, entre otras.

Esta especie sí está en riesgo de desaparecer en otros países.

“Este logro es histórico. Es la primera vez en el país que logramos reproducir un pez nativo de Costa Rica”, aseguró el biólogo Álvaro Otárola.

Ciencia importada. La técnica de reproducción de pez gaspar no es nueva. La que se usó en Guápiles es una que se aprendió de científicos de la Universidad de Juárez, en Tabasco, México.

El proceso se inicia con la selección de los peces padrotes (hembras y machos) del río, los cuales se sacan de allí. Luego, entre ellos se identifica a una o varias hembras y se pone un anestésico en su agua para que el animal se tranquilice y poder manipularlo.

A cada hembra se le inyecta una hormona artificial llamada LH-RH que la induce a poner sus huevos en unas 20 horas. Estos huevos se adhieren a las plantas acuáticas y son fecundados por los peces machos que se añaden al agua. Se trata de una fecundación externa.

Unas 50 horas después nacen o eclosionan los aluvines y los científicos los alimentan durante los primeros días con un crustáceo diminuto de agua salada llamado artemia salina. Más adelante, se les empieza a dar alimento concentrado alto en proteína.

“Con esta técnica de cultivo de peces esperamos mejorar las poblaciones de peces del país insertando nuevos individuos a diferentes ríos”, dijo el experto.

Además de Incopesca, en esta iniciativa participan el Ministerio del Ambiente y científicos de la Universidad Nacional.


“No vamos a vender todavía ningún alevín (pececito). Por ahora nos vamos a dedicar a perfeccionar nuestro conocimiento del proceso de reproducción de este y a buscar más información de sus ciclos de vida.

“El interés comercial podría venir hasta después. Cuando ya podamos valorar la inversión que requiere este procedimiento. En esas condiciones quizá podrían cultivarse gaspares en otras áreas del país”, concluyó.

Fuente: http://www.nacion.com