(La Voz de Galicia).- El sector acuícola critica que los excesos burocráticos demoran la implantación de una nueva instalación de cría de peces en cautividad una media de entre tres y cinco años -según sea el tipo de parque, semillero o cría y engorde de los ejemplares-, y reclama una agilización en el proceso de tramitación, puesto que, con los plazos actuales, un proyecto puede tardar hasta un decenio en empezar a ofrecer números negros a su promotor.

 

La queja de los empresarios se fundamenta en que, a pesar de que la tecnología y las inversiones intensivas en la industria acuícola han progresado enormemente en los últimos años, dada la necesidad de ofrecer productos ante la demanda mundial, los trámites siguen anclados en el pasado «con mentalidad de funcionario de la Administración».

España es hoy por hoy importadora de productos de granjas acuícolas, al igual que ocurre con la pesca extractiva que capturan los buques. Y eso que el negocio de la producción a escala industrial comenzó hace cerca de 30 años. ¿Por qué? «Hemos tenido que enfrentarnos históricamente a las legislaciones de las comunidades autónomas, una a una -explica el vicepresidente de la Federación Europea de Productores de Acuicultura, Gustavo Larrazábal-, ganando terreno donde no había nada, mientras que en otros países europeos las legislaciones eran homogéneas en todas las partes del territorio; la acuicultura se ha ido desarrollando por el empuje de las empresas, que vieron el futuro e hicieron entender a los políticos la importancia de este sector».

Pescados de bajo coste

Como obstáculo a mayores, el mercado español se halla cada vez más frecuentemente saturado con las importaciones masivas de pescados de bajo coste, del tipo tilapia o panga, que proceden de granjas gigantescas en países emergentes de Asia. Ante esto, los productores españoles, y europeos en general, ya están buscando opciones para presentar sus productos en el mercado europeo y plantar cara a las especies asiáticas. Hasta la fecha, el producto en fresco es el de más venta en el mercado europeo, pero la situación, dadas las presiones externas, debe cambiar. «Vamos a por las nuevas presentaciones, fileteos y otros productos de calidad -añade Larrazábal- porque ante los bajos costes de pescados asiáticos no podemos luchar; ellos no cumplen las reglas de juego de Europa».

El caso gallego

El sector acuícola también considera que la gestión realizada por responsables políticos durante estos años ha tenido luces y sombras y no ha sabido, en general, aprovechar las oportunidades de liderar este negocio en Europa. El caso de Galicia, al parecer, registra una calificación peor. El cambio del plan acuícola del Ejecutivo del PPdeG, tras la llegada del PSOE al poder en el 2005, supuso, anotan, unas pérdidas de inversiones cifradas entre 150 y 200 millones de euros. «Y quizá nos quedemos cortos en la estimación», añaden fuentes empresariales.

En esta misma línea crítica, reprochan: «Galicia podría estar liderando el sector de la acuicultura en España y en Europa, pero, por desgracia, no es así». A juicio de los empresarios, el cambio de las ubicaciones físicas y del concepto general para la construcción ha frustrado varios proyectos, algunos de ellos multimillonarios, como los de Pescanova, Stolt Sea Farm, y otros más pequeños, como el del grupo Tinamenor.

Fuente: http://www.lavozdegalicia.es